Que vivió, luchó y murió por un mundo mejor, que caminó incansablemente tras esa utopía tan difícil de alcanzar, pues mientras tú caminas dos pasos hacia ella, ella se aleja dos y si caminas tres pasos ella se aleja otros tres, pero que para eso sirve, para caminar, como dice Eduardo Galeano.
Un hombre cuyas ideas y acciones siguen vigentes hoy, a casi 35 años de su muerte, un ejemplo digno de seguir. Un hombre excepcional, un hombre de ayer, pero sobre todo, un hombre de hoy y de mañana: Salvador Allende, un guardián de la esperanza en un mundo mejor. Un hombre que despierta mil sueños que no se han dormido en estos 100 años.
Estas palabras las titulé “100 años, mil sueños”, eso levanta y levantó Allende, 100 sueños, pero 100 sueños posibles. Tanto en el chile de la Unidad popular de 1970. como en el de hoy, en esta resaca luego de la borrachera del neoliberalismo y sus funestos resultados.
El sueño de la recuperación de los recursos naturales, de las riquezas del pueblo de Chile, por eso Allende nacionalizó el cobre, el sueño de la distribución de la tierra para los campesinos, por eso la reforma Agraria, entre los sueños posibles que Allende hizo realidad.
Y esos sueños siguen vigentes, y posibles.
Palabras de Sonia Daza en el aniversario del natalicio de Salvador Allende, el 26 de junio del 2008. Monumento a la Revolución, México, D.F.
