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Agosto 18, 2026

El renacer de la nacionalización

En el Salón de Honor del Congreso Nacional, se ha celebrado un gran acto en conmemoración del 37 aniversario de la Nacionalización de la Gran Minería del Cobre, organizado principalmente por los trabajadores de la minería, representados por sus organizaciones sindicales, entre las cuales se encontraban, la Confederación de Trabajadores del Cobre, la Federación Minera de Chile, la Confederación Minera, Federación de Trabajadores del Cobre, Federación de Trabajadores del Salmón, forestales, profesores, estudiantes y académicos.

En este acto, más allá de conmemorar una fecha, había un espíritu nuevo: Lograr en el corto plazo, la renacionalización de la gran minería del cobre y en general de nuestros recursos naturales. Son los trabajadores de la gran minería privada y estatal, que en el mismo Salón de Honor donde hace 37 años, por la unanimidad del Congreso Nacional, se aprobó la primera nacionalización de la gran minería, que se asumió el compromiso de luchar por la segunda nacionalización.

Hace solo unos 15 años, no era siquiera imaginable plantearse la posibilidad de volver a nacionalizar la gran minería del cobre, en razón que la inmensa mayoría de los chilenos pensaban que la inversión extranjera en general, y en la minería en particular, era inmensamente beneficiosa para el país, porque creaban empleos y generaban enormes recursos para el país. Esta conclusión tenía además su lógica  de ser, puesto que desde que Allende acuñó la frase que el cobre es el sueldo de Chile, este concepto quedó inscrito en la conciencia nacional. Por lo tanto, si las empresas extranjeras venían a invertir para aumentar la producción de cobre, venían en consecuencia a aumentar el sueldo de Chile. En esas condiciones, era descabellado llegar a sostener siquiera, que sería necesario nacionalizar nuevamente las empresas extranjeras de la gran minería.

Pero la percepción de lo benéfico de la inversión extranjera en la minería, comenzó a cambiar, aunque de una manera muy marginal, cuando un grupo de profesionales en forma dispersa comenzamos a difundir trabajos e investigaciones, respecto de la considerable sobreproducción de cobre que las mineras extranjeras habían generado, lo que a su vez que había provocado el colapso de su precio y de los aportes de Codelco al erario nacional. Al mismo tiempo descubríamos, ante nuestra propia incredulidad, que las mineras extranjeras no pagaban un solo peso de impuesto a la renta en Chile. Denunciamos esta realidad que veníamos de descubrir en todos los medios de comunicación, pero, o nada publicaron o simplemente negaron esta verdad. Recurrimos a autoridades de gobierno y parlamentarios para que trataran de remediar esta situación, pero nos encontramos con las puertas cerradas, o con autoridades que negaban en forma rotunda que las transnacionales mineras no pagaran impuestos.

Pero encontramos la ayuda de un político, el Senador Jorge Lavandero, que también tenía sus dudas sobre el aporte de las mineras extranjeras, y de esta manera se convirtió en la cabeza visible de este movimiento que denunciaba el enorme daño para nuestro país, que significaba la inversión extranjera en la minería. Al poco tiempo se crea el Comité de Defensa y Recuperación del Cobre, cuya principal lucha era la difusión de la realidad sobre la industria del cobre, y en vista que teníamos cerrado los medios de comunicación, se comenzó a organizar charlas, foros, seminarios en juntas de vecinos, sindicatos, universidades, tanto en Santiago como en regiones.

A partir del año 2000, la realidad sobre las mineras extranjeras, adquirió mayor difusión entre senadores, diputados y parte de la clase política, a raíz de la discusión en el Senado del Tratado Minero con Argentina. A consecuencia de esta discusión en el Senado, y del fracaso de este tratado en el Tribunal Constitucional,  tiempo después se creó en el mismo Senado una Comisión Especial sobre la Tributación de las Empresas Mineras. Esta Comisión tuvo un rol importantísimo para que se revelara la realidad sobre las mineras extranjeras, porque  el Director del SII, en octubre de 2003, concurrió a esta Comisión y demostró, que la casi totalidad de las mineras extranjeras no pagaban impuesto a la renta en Chile, y quizás tanto o más importante que esta revelación oficial, es el hecho que dichos informes alcanzaron una cierta difusión en la prensa y la televisión.

A partir de esta comunicado oficial, ya nadie en el gobierno o en la Sonami o el Consejo Minero, o incluso en la televisión, podía sostener que las mineras extranjeras pagaban impuestos en Chile. Si no pagan impuestos, casi no crean empleos, no utilizan tecnología ni maquinarias de origen nacional, y además, con la sobreproducción que generaron por largos años, creando un daño inmenso e irreparable para la economía nacional, cabía preguntarse si tenía alguna justificación la inversión extranjera en nuestra minería. La respuesta es obvia, absolutamente ninguna, y nunca la tuvo en el pasado, ni la puede tener para el futuro. Por lo tanto, queda un solo camino: La renacionalizacion. Y ese es el compromiso que tomaron los trabajadores de la minería, en el Salón de Honor del Congreso Nacional, en este simbólico 11 de julio de 2008.

Julián Alcayaga O.
Economista