“Elegimos la esperanza en lugar del miedo. Elegimos la unidad en lugar de la división, y también elegimos enviar un poderoso mensaje de que el cambio está llegando a Estados Unidos. Han dicho ustedes que ha llegado el momento de comunicar a los lobbistas, que creen que su dinero y su influencia hablan más alto que nuestras voces, que no son ellos los dueños de nuestro gobierno, que somos nosotros, y que estamos aquí para recuperarlo. Ha llegado el momento de un presidente que sea honrado con las opciones y los desafíos a los que nos enfrentamos; que los oiga y aprenda de ustedes incluso cuando estamos en desacuerdo; que no sólo les diga lo que ustedes quieren oír, sino lo que deben saber.
“Seré un presidente que hará por fin asequible y disponible la asistencia sanitaria para todos los estadounidenses, del mismo modo que amplíe la asistencia sanitaria en Illinois, uniendo a demócratas y republicanos para hacer el trabajo. Seré un presidente que pondrá fin a las amnistías fiscales para las compañías que trasladan nuestros puestos de trabajo al extranjero y crearé una reducción fiscal dirigida a la clase media y que vaya a parar a los bolsillos de los trabajadores estadounidenses que la merecen. Seré un presidente que aprovechará el ingenio de agricultores, científicos y empresarios para liberar a este país de la tiranía del petróleo de una vez por todas. Y seré un presidente que pondrá fin a la guerra de Irak y traerá los soldados a casa; que restaurará nuestra posición moral; que sabrá que el 11-S no es una forma de obtener votos a través del miedo, sino un desafío que debería unir a Estados Unidos y al mundo contra las amenazas comunes del siglo XXI: las amenazas comunes del terrorismo y las armas nucleares, el cambio climático y la pobreza, el genocidio y la enfermedad.”Gran parte de la sociedad estadounidense sintió estas palabras en la médula de los huesos. Veremos si los cambios sociales en Estados Unidos alcanzan para que Obama intente llevar a los hechos lo que siente como necesidad. Obama enfrenta a un mundo particularmente convulso y a un Estados Unidos diferente, no sabemos aún en qué medida. Irak, Irán, Oriente Medio, Cuba, el cambio climático, la pobreza, la energía, la crisis económica, el hastío de las clases medias, las reformas sanitarias, la inmigración, la renegociación de tratados comerciales, la diplomacia, la fuerza militar –como inmenso poder de facto–, el terrorismo internacional y más. Tendrá que transformar su mensaje de esperanza (We can change, decía al inicio de su campaña) en otro de confianza, explicando cómo enfrentará esos retos en el mundo multipolar del siglo XXI.
