En las próximas elecciones municipales, al parecer, debutará la desaparecida Izquierda. Las aguas volverán a sus antiguos cauces de tres tercios, los ignorados jóvenes, los negados indígenas y los abusados trabajadores, tendrán una luminosa oportunidad frente a sus ojos y la primavera llenará de esperanzadores brotes los viejos álamos que han sobrevivido la tragedia de las amplias alamedas.
Es así como estas elecciones, en que no corre el binominal, pero sí su inercia, puede llegar a demostrar, si es que se termina por romper el hechizo que ha mantenido cautiva de la Concertación a las fuerzas populares, que la voluntad de los electores de Izquierda, es capaz de señalar el camino a un cambio en la sociedad.
Existe una distorsión evidente entre la elección de representantes municipales si la contrastamos con la voluntad popular expresada en el voto. Opera una suerte de inercia, que es una tendencia subconsciente de los electores de ser fiel al conglomerado que se diseñó para enfrentar el binominal. Esta distorsión se reproducirá nuevamente de no mediar el cambio que ya se vislumbra.
Si revisamos los datos de los Resultados Elecciones Municipales 2004 , se puede establecer lo siguiente:
De un universo de 2130 concejales, la Derecha obtuvo 877, debiendo proporcionalmente de acuerdo al 37.7% alcanzado, elegir solamente 802. Luego, se sobredimensionó en 75 representantes.
La Concertación eligió 1120 concejales, debiendo proporcionalmente de acuerdo a su 47.89% obtenido, alcanzar sólo 1020. Entonces, se sobredimensionó en nada menos que 100 representantes.
Ahora, el antiguo Juntos Podemos eligió 90 concejales, debiendo obtener 195 representantes de acuerdo al 9.14% que obtuvo. Quedó en consecuencia sub-representado en 105 concejales, perdió más de la mitad de los representantes que debió haber obtenido.
Los independientes marginales, que se originan en intereses locales y muchas veces representan a pequeños agricultores, tal vez de derechas, eligieron 43 concejales, debiendo de acuerdo al 5.26% obtenido, haber elegido poco más de 112, perdiendo así, 69 concejales.
Se concluye, que mientras menos significativa es la votación, mayor es la brecha proporcional de concejales electos.
Toda alianza o partido que obtenga menos del 16.6%, que es la sexta parte de los 6 concejales a elegir en cada municipio, siempre saldrá perjudicada, lo que naturalmente es mejor que en el binominal que requiere estar por sobre el 33.3%, que determina drásticamente la total exclusión de toda minoría por debajo de este porcentaje.
Es evidente que las municipales son un mal menor, que podría mejorar todavía al romperse la inercia del binominal, produciéndose para su efecto una deserción de los izquierdistas que existen en todos los partidos de la Concertación, principalmente en el PS.
Una campaña centrada en la recuperación de la Izquierda para merecer ser la expresión de los electores de la clase trabajadora, de los jóvenes inconformistas, de los mapuches que resisten los abusos del Estado de Chile y de los defensores del medio ambiente amenazado, haría posible en este trance, sobrepasar sobradamente esa meta del 16%. Sería cambiar significativamente la proporción de representantes municipales, y el primer paso para exigir un plebiscito que modifique las reglas del juego, permitiendo que todos podamos jugar.
Me parece insensato que los genuinos izquierdistas permanezcan aún en el bloque de la Concertación. No tiene sentido que la Izquierda siga sub-representada, sobre todo si la Concertación pierde en las presidenciales, lo que hoy parece un hecho, y que el eventual presidente de la república, salido de la Alianza de la Derecha, al no poder gobernar teniendo minoría en todos los estamentos de representación popular, seguro es que haría una buena oferta al centro político.
¿Para qué esperar hechos consumados, si ahora juntos podemos más?
Existe una distorsión evidente entre la elección de representantes municipales si la contrastamos con la voluntad popular expresada en el voto. Opera una suerte de inercia, que es una tendencia subconsciente de los electores de ser fiel al conglomerado que se diseñó para enfrentar el binominal. Esta distorsión se reproducirá nuevamente de no mediar el cambio que ya se vislumbra.
Si revisamos los datos de los Resultados Elecciones Municipales 2004 , se puede establecer lo siguiente:
De un universo de 2130 concejales, la Derecha obtuvo 877, debiendo proporcionalmente de acuerdo al 37.7% alcanzado, elegir solamente 802. Luego, se sobredimensionó en 75 representantes.
La Concertación eligió 1120 concejales, debiendo proporcionalmente de acuerdo a su 47.89% obtenido, alcanzar sólo 1020. Entonces, se sobredimensionó en nada menos que 100 representantes.
Ahora, el antiguo Juntos Podemos eligió 90 concejales, debiendo obtener 195 representantes de acuerdo al 9.14% que obtuvo. Quedó en consecuencia sub-representado en 105 concejales, perdió más de la mitad de los representantes que debió haber obtenido.
Los independientes marginales, que se originan en intereses locales y muchas veces representan a pequeños agricultores, tal vez de derechas, eligieron 43 concejales, debiendo de acuerdo al 5.26% obtenido, haber elegido poco más de 112, perdiendo así, 69 concejales.
Se concluye, que mientras menos significativa es la votación, mayor es la brecha proporcional de concejales electos.
Toda alianza o partido que obtenga menos del 16.6%, que es la sexta parte de los 6 concejales a elegir en cada municipio, siempre saldrá perjudicada, lo que naturalmente es mejor que en el binominal que requiere estar por sobre el 33.3%, que determina drásticamente la total exclusión de toda minoría por debajo de este porcentaje.
Es evidente que las municipales son un mal menor, que podría mejorar todavía al romperse la inercia del binominal, produciéndose para su efecto una deserción de los izquierdistas que existen en todos los partidos de la Concertación, principalmente en el PS.
Una campaña centrada en la recuperación de la Izquierda para merecer ser la expresión de los electores de la clase trabajadora, de los jóvenes inconformistas, de los mapuches que resisten los abusos del Estado de Chile y de los defensores del medio ambiente amenazado, haría posible en este trance, sobrepasar sobradamente esa meta del 16%. Sería cambiar significativamente la proporción de representantes municipales, y el primer paso para exigir un plebiscito que modifique las reglas del juego, permitiendo que todos podamos jugar.
Me parece insensato que los genuinos izquierdistas permanezcan aún en el bloque de la Concertación. No tiene sentido que la Izquierda siga sub-representada, sobre todo si la Concertación pierde en las presidenciales, lo que hoy parece un hecho, y que el eventual presidente de la república, salido de la Alianza de la Derecha, al no poder gobernar teniendo minoría en todos los estamentos de representación popular, seguro es que haría una buena oferta al centro político.
¿Para qué esperar hechos consumados, si ahora juntos podemos más?
