Ahora bien, la Junta militar birmana, en su gran lucidez, orientó los agricultores birmanos hacia la producción de plantas destinadas al jatropha. El jatropha es un biodiesel, que no es muy comestible.
Un riesgo de hambruna inédito
Birmania es pues la primera víctima de los biocarburantes. Se sabe que en el ámbito mundial los biocarburantes hicieron subir el precio de los cereales como el maíz. Y el alza del precio de los cereales trajo consigo la del arroz. En el 2007, el precio del arroz se multiplicó por 3, el arroz blanco tailandés alcanzó los 950 U$ la tonelada. El ciclón empujó el precio del arroz al alza. Tanto más cuanto que los grandes exportadores de arroz, Vietnam, la India o Tailandia comienzan a almacenar el arroz por miedo a que les falte. Una de las primeras víctimas del alza del precio del arroz debiese ser Sri Lanka, que esperaba precisamente el arroz birmano. Pero ahora la Junta militar birmana tendrá que importar arroz, si es que la población birmana le importa algo.
¿Cómo evitar una hambruna generalizada? El arroz representa el tercio de las necesidades en calorías de la población asiática, y solo Tailandia, primer exportador mundial, dispone de existencias suficientes para alimentar el Asia. ¿Pero, a que precio venderá su arroz?
He aquí que Tailandia expuso su idea de crear un cartel del arroz, algo así como el cartel del petróleo, para controlar los precios y las cantidades de arroz distribuidas en el mundo. Nunca la amenaza de una hambruna no fue tan grave.
La frase del día: «El rico piensa en el año que viene, el pobre piensa en el día presente». (proverbio chino).
Escribe Bernard Maris – Marianne2 – 13/05/2008
Traducción del francés de Luis Casado
