Un pecadillo recurrente entre estos “expertos” es el de las previsiones. Los economistas saben que es imposible adivinar el futuro, si fuesen capaces de predecir el número ganador del Loto o, ya puestos, de predecir qué acciones van a bajar o subir y de cuanto, o aunque solo fuese vaticinar o profetizar quién será el próximo pololo de Britney Spears, otro gallo les cantaría. No obstante, es más fuerte que ellos, o bien pagado, anda a saber, no pueden evitar anunciar el futuro y para eso no despegan la mirada del retrovisor. Ejemplos.
Los mencionados “expertos” prevén que “las consecuencias de un choque petrolero serían dramáticas para la economía de los EEUU”. Así como lo lees, tómate un Lexomil, lo que viene es acojonante. Lo que precede es como adivinar que si te enfermas de esclerosis en placas no vas a tener muchas oportunidades de descojonarte de la risa ni de frecuentar los carretes vespertinos. Uno busca y busca, y no encuentra el valor agregado. Pero de esto viven los “analistas” y los “expertos”, palabras que en el castellano macarrónico que practica la prensa de la copia feliz del Edén vienen a ser sinónimos de “economista”.
El cuento sigue en plan ponerte la carne de gallina: “Un barril de petróleo entre 150 y 200 U$ tendría efectos inflacionistas considerables”. ¿Qué tal? Si subo los precios en, digamos un 67%, puedo anunciar, muy pancho, que habrán efectos inflacionistas. ¡Genial!
Peor aun, un alza del precio del petróleo como la que nos cuentan “amputaría el poder adquisitivo de los hogares, el consumo y el crecimiento”. Yo no soy tan carroza, pero ya hace medio siglo que aprendí en la escuela primaria, y sobretodo en la rigurosa escuela de la pobre economía de mis modestos padres, que el poder adquisitivo de los salarios y el nivel de precios evolucionan en modo inversamente proporcional, y viceversa. Para eso no hace falta ir a Harvard, ¿O si?
Para que no queden dudas, el economista Chris Lafakis, de Moody’s Economy, sumó, restó, calculó la raíz cuadrada de lo que te queda después de pagar la mensualidad del colegio y la cuota de tus tarjetitas de crédito y llegó a la conclusión que el aumento del precio de la gasolina en lo que va de corrido de año ya amputó el poder adquisitivo del personal estadounidense en unos 250 mil millones de dólares.
¿Que como lo hizo? Fácil: multiplicó la cantidad de gasolina consumida en el período por la diferencia de precio entre el 31 de diciembre del año pasado y el precio actual, y ese sabio cálculo le entregó la cifra indicada. Mágico. Para ser capaz de tales calculitos tienes, por lo muy menos, que haber estudiado en la Universidad de Mis Dos.
Si te gustan las cifras lo que viene te va a provocar una especie de orgasmo permanente, ¡Atento el personal!, la demostración va muy rápido y en una de esas no vas a comprender ni un cuesco.
La FED calculó (para eso está la FED, para calcular y para imprimir dólares como si no hubiesen), la FED calculó, digo, que en los EEUU un aumento de 10 U$ en el precio del barril se traduce por una baja del crecimiento igual a 0,2 %. Así de precisos son estos tíos, nada que ver con los “expertos” que calcularon el Transantiago.
Tú no me vas a creer, pero basándose en esos cálculos de la FED “el Banco Natixis hizo un estudio que prevé un crecimiento para los EEUU de 1,5% con un barril a 85 U$, y un crecimiento casi nulo si el precio llega a 150 U$”. ¡Asombroso! ¿Qué cómo lo hacen? Fácil: estos bancos poderosos pueden pagar unos cuantos economistas que se dedican a contar con los dedos y luego nos dejan pasmados con estos prodigios realizados con la ayuda no despreciable, eso sí, de las cuatro operaciones y de la regla de tres compuesta.
Como todo esto parece demasiado fácil, cualquier descreído como tú va y piensa que debe haber una trampita. En una de esas sí, porque, justo por dar un ejemplo, el analista Arjun N. Murti, patriota que ejerce sus talentos en el conocido estafador, perdón, en el conocido banco Goldman Sachs (uno que vendía y revendía créditos basura cuando su patrón era Henry Paulson, actual Ministro de Hacienda del imperio), ha sido acusado de lanzar predicciones catastrofistas solo para agitar aun más a los especuladores que mangan con el precio del petróleo.
Así, según la prensa internacional, se suele acusar a Goldman Sachs, -un actor importante en los mercados petroleros-, de lanzar previsiones pesimistas («pesimistas» ¡depende para quién!) con el único fin de hacer subir el precio del barril y aumentar sus ganancias.
Es lo que los economistas llaman, en el dulce lenguaje que les es propio, “una previsión auto realizadora”.
Si no sabías como te hacen perder el “invicto”, día tras día que ya parece que te va gustando, ahora lo sabes.
Escribe Luis CASADO
