El estado de alerta en que se declararon los dirigentes de los trabajadores subcontrados refleja, asimismo, desconfianza en la gestión de los actuales directivos de la empresa, a la que consideran una “fábrica de inequidad social”.
En este clima, la Presidenta Bachelet tuvo la sensatez de dar su apoyo, aunque silencioso, a las posiciones del ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, que es conmilitante de la misma corriente del partido Socialista: la Nueva Izquierda escalonista. Si no lo hizo explícitamente fue para no malquistarse con la Democracia Cristiana, a cuyas filas pertenece el vicepresidente ejecutivo de Codelco, José Pablo Arellano. El partido ha reclamado en varias oportunidades que paga los platos rotos en los desaguisados y esta vez mandó mensajes de advertencia, como si cualquier cosa que pase en el Gobierno no perjudique a la Concertación en su conjunto. Aquí cabe también la pregunta: ¿es la gran minería estatal del cobre otro coto de caza partidario? Porque los mandamases de Codelco en este y el anterior gobierno han sido democratacristianos.
Por fortuna, el ministro Edmundo Pérez Yoma, de la misma filiación, tomó finalmente el único camino viable: sentarse a conversar con los demandantes, demostrando una vez más su flexibilidad política, mientras que el otro ministro que había desautorizado a Andrade, el pepedé Francisco Vidal llamó a “internalizar” a los trabajadores subcontratados que cumplen iguales faenas que los de planta. Entre ambos estamentos laborales se desataron asperezas, que llegaron incluso a la violencia, pero ello es culpa de la nefasta política de la cuprera de tener empleados de primera y segunda categoría, para abaratar costos.
¿Cuánto durará la tregua? Lo que importa es que los acuerdos se cumplan -le gusten o no a los empleadores principales y los empresarios subcontratistas- y que el Gobierno vele porque no se dilapide el “sueldo de Chile” con pérdidas que pueden evitarse, si demostrase mayor voluntad política para actuar más prontamente en nombre de los derechos sociales y los intereses del país. Para eso está al frente al Estado, no para mirar pasivamente lo que hacen los actores de la economía y la sociedad irganizada.
(Comentario transmitido por Universidad de Chile Noticias, radio 102.5 FM).
