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Agosto 18, 2026

Los pasajes ocultos de la vida de Pablo Neruda

 Tanto Malva Marina, la hija de Pablo Neruda, como su primer esposa, María Antonia Hagenaar, habitan los pasajes borrosos de la biografía del poeta chileno, donde los primeros planos son ocupados por los viajes a Oriente, la Guerra Civil Española, la militancia política y, sobre todo, el desarrollo de una poesía exuberante y de honda raíz humana. 

Ambos personajes –escamoteados en la historia afectiva del poeta donde sobresalen los nombres de Delia del Carril y Matilde Urrutia- son el núcleo del libro de Bernardo Reyes “El enigma de Malva Marina”, publicado en Chile por RIL Editores.

Reyes, sobrino nieto de Neruda, también es poeta y posee varios títulos en su haber, al igual que libros sobre la vida del Premio Nobel, entre ellos: “Retrato de familia” –adaptado por Televisión Nacional de Chile para una miniserie- y “Álbum de Temuco”; ahora, “El enigma de Malva Marina” está entre los planes del director Fernando Valenzuela.  A los 23 años Neruda fue designado cónsul en Birmania, tres años después -en 1930- contrajo matrimonio en Singapur con la holandesa Hagenaar, que él llama “Maruca”. La felicidad que trasuntan las cartas a la familia de Neruda se diluye pronto: viajan a Chile en 1932, cargando una pasión desvalida.

¿Se habían casado escapando de sus soledades? Responde Reyes: “Apenas llegado de Oriente, Neruda se reencuentra con Olga Margarita Burgos, a quien antes de irse a Buenos Aires le regala una copia del poema ‘Walking around’. También se reúne con Albertina Azócar, la mítica musa de los ‘20 Poemas de amor’, lo que revela que su matrimonio estaba haciendo agua”.

A partir de allí “Maruca”, atractiva, rubia, elegante y altísima, será para aquellos que la conocieron una mujer “distante”, “melancólica”. Esa mujer “impenetrable” acompaña a Neruda en 1933 a cumplir labores consulares en Buenos Aires, donde “Maruca” quedará embarazada de Malva Marina.

Reyes, quien asegura que “la historia de esa niña fue omitida”, agrega las razones que lo llevaron a escribirla: “Me resultaba imposible no hacerlo. Mi abuela Teresa Toledo, mi abuelo Rodolfo Reyes, mi padre Raúl Reyes y mi tía Laura Reyes, recordaban con exactitud el momento que Neruda y María Antonia llegan a Temuco en 1932”.

Asumió el libro –dice- como un modo de adentrarse al poeta: “Estudiándolo, siempre quise entender ese concepto llamado ‘personaje’ a partir de la persona relacionada con otras, con las que me unen vínculos afectivos. Además, los hechos contextualizan mejor a ‘Residencia en la Tierra’, algo que jamás abordó ningún estudioso”.

Neruda tendrá otro destino en 1934: España, donde nace Malva Marina con hidrocefalia. “Maruca” y Neruda permanecerán juntos dos años más; cuando deciden separarse ella viaja a Francia con la niña y él permanece en Barcelona, atravesada por el clima bélico del 36. Allí su amante, la argentina Delia del Carril, aparece como su nueva mujer.

“El enigma de Malva Marina” martilla contra la hipótesis de un padre abandónico: en años de la guerra civil española y luego la segunda conflagración mundial, la niña vive con una familia sustituta en Holanda, donde el poeta la habría visitado, un dato completamente desconocido hasta este libro.

“En agosto y noviembre de 1939 está documentado que viaja a Holanda a ver a su esposa y a su hija; la propia María Antonia lo  reafirma en sus cartas. Los viajes se dan en medio de la tarea de traer a los refugiados españoles”

Y prosigue Reyes: “Es decir hay una doble lectura: hechos históricos de importancia mundial, y hechos emotivos y trascendentes, como es asimilar que su hija está condenada a muerte. La idea del abandono surge por cierto, pero ¿quién abandonó a la niña? Yo creo que todos y nadie: su madre, su padre, su familia”.

Va a fondo en el tema al señalar que: “A la historia oficial del poeta no le convenía mostrar este dolor que despedazaba al héroe. El portavoz de los sin voz, se quedaba en silencio. Pero es justamente este silencio el que ayuda a entender a este gran hermano mayor de la poesía”. 

Así y todo, Malva Marina es un nombre escamoteado en el devenir del poeta, en su autobiografía y en su poesía. Neruda se enterará de su fallecimiento en 1943 en México, el mismo año en que en México se declara disuelto el matrimonio con Hagenaar y Neruda se casa con Delia del Carril. La tumba de la niña aparecerá en 2004.

“No se puede encontrar lo que no se anda buscando –señala Reyes-. Un estudioso sostuvo que la niña había fallecido durante un bombardeo nazi; es increíble que nadie se haya tomado el trabajo de verificar fechas”. Y responsabiliza “al stalinismo y a la vocación deportiva de nuestros países dados en beatificar todo”, en pos de “una imagen sin mácula”.

“Neruda –para Reyes- no puede reducirse a este simplismo; representar un ideario revolucionario es cohabitar con la vida, la pasión”. Sobre la ausencia de la niña en la obra del poeta, expresa: “Que yo sepa, a su padre, madre y hermana, apenas les dedicó un poema; no por eso hay que deducir que no tuvieron importancia en su vida”.

Y añade: “El poema ‘Enfermedades en mi casa’ es de un dramatismo enorme, donde alude a su dolor de ver que en esta niña no crecen las sonrisas. Las memorias (se refiere a ‘Confieso que he vivido’), para mi gusto fascinantes, son a ratos desmemorias”. 

Concluye Reyes imaginando la relación entre padre e hija: “Tengo la imagen de como era Neruda de cariñoso con mi hermana menor. Hay una película donde sale caminando con ella, llenándola de mimos. Lo mismo hacía con otras pequeñitas. En este afecto por las niñas de su familia, suplía la carencia de su hija”.
“Maruca”, una mujer impenetrable, fantasmal.

Neruda se casa en 1930 en Birmania con la holandesa “Maruca” Antonia Hagenaar; se separan en España cuatro años después. En los libros sobre el poeta, aparecerá siempre esa mujer como un ser fantasmal y distante.

Bernardo Reyes, autor del libro “El enigma de Malva Marina”, dice que la presencia de la mujer habría que indagarla en la obra de la escritora chilena María Luisa Bombal, de quien fue amiga. Y añade que Margarita Aguirre, una de las secretarias del poeta: “Insistía en que  Maruca tuvo una relación de amor y odio con Neruda”.

 “Maruca era un ser complejo, que fue cayendo en un proceso de deterioro, contradicciones y ambiciones truncas. Más enigmática aún cuando no vemos ni una sola acción para rescatar a su madre prisionera en los campos de concentración japoneses durante la segunda guerra”.

En el libro citado, una “Maruca” despechada le escribe cartas a Neruda desde Holanda: “Se manifiesta dolida porque Neruda no le ayuda a salir de Holanda, siendo que sus papeles como esposa de un diplomático, le permitían entrar en el canje de prisioneros con el régimen nazi”.

Sostiene Reyes que Neruda ya vivía con Delia del Carril: “Es imposible pensar que Maruca no se hubiera enterado, ya que disponía de contactos cercanos al poeta. Si no, ¿cómo entender que entre los juicios que hace en Chile a Neruda lo haga por bigamia?” 

Dicho juicio lo inicia “Maruca”, al parecer utilizada por el dictador González Videla que la trae a Chile y que por esos años perseguía al poeta: “Evidentemente se armó un burdo montaje que finalmente cayó en el descrédito”. Y concluye Reyes: “Maruca llega a Santiago coincidiendo con el desafuero de Neruda en 1948, y se va en 1954 tras ser detenida por ‘drogas’ en un confuso episodio del que prácticamente poco se sabe”.