A la 13H05 de la tarde del 9 de abril de 1948 fue víctima de un atentado Jorge Eliécer Gaitán, quien en ese momento era considerado el más firme candidato a la presidencia de Colombia. Algunos testigos del hecho cuentan que Gaitán había salido de su oficina porque estaba por encontrarse con un estudiante de Derecho cubano llamado Fidel Castro, miembro activo de las Juventudes Latinoamericanas socialistas, y que no pudo llegar a su cita.
Este suceso se recuerda en la historia contemporánea de América Latina como detonante de El Bogotazo, porque luego de este trágico suceso la ciudad fue devastada por los enfrentamientos, calle a calle, entre los partidarios liberales y conservadores.
Se culpaban mutuamente los representantes del Estado y los opositores que veían cifradas sus esperanzas en el caudillo.
Hubo saqueos por doquier y disparos a diestra y siniestra. Después de varios días de terror, el saldo que dejarían los hechos fue de 3 mil personas muertas y más de 146 edificaciones destruidas en la ciudad.
“El Bogotazo” daría inicio a una especie de guerra civil que los historiadores llaman la época de La Violencia, tras la cual más de 200 mil colombianos perecerían a causa de la guerra partidista.
Este hombre tan amado por el pueblo colombiano y tan odiado por los representantes del poder había nacido en Bogotá el 23 de enero de 1898.
Era el hijo del D. Eliécer Gaitán y Manuela Ayala de Gaitán. Había estudiado Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional y un doctorado en Jurisprudencia en la Real Universidad de Roma.
Sus principios, su ideología y su ética fueron socialistas desde el principio, desde cuando presentó su tesis de grado “Las ideas socialistas en Colombia”, con el fin de obtener su licenciatura, hasta el final, cuando era conocido en el interior del Partido Liberal como un personaje de tendencias de izquierda y uno de los mayores defensores de los trabajadores.
Cuando recordaba sus años de formación académica decía que su amor con los conocimientos era el suplemente de sus ansias de lucha política.
En una de las tantas de las entrevistas que se le hizo agregaba: “Algunos de nosotros anduvimos por barriadas y veredas propugnando nuestro ideal, luchando contra el gobierno, que nos parecía, por estático y conservador, síntesis de todos los males nacionales. Muchos de nosotros, aún con pantalones cortos, combatíamos por los nuevos ideales que amábamos en lo político, en lo artístico, en lo puramente intelectual”.
A largo de su vida ocupó distintos y sobresalientes cargos de la vida pública, política y académica de su país.
Ejerció la jurisprudencia como penalista, militante y luego presidente del partido liberal en julio de 1947, ministro de estado y alcalde de Bogotá; representante a la Cámara y senador de la República en varias legislaturas; rector de la Universidad Libre y catedrático de la Universidad Nacional.
