Ha llegado la hora de que tome forma de instrumento político, una alianza entre el pueblo mapuche y el pueblo chileno. Aquella concertación que consolide en su seno la unidad popular capaz de representar eficazmente sus intereses en permanente conflicto con el Estado de Chile. Estado cuyos poderes han sido copados por los beneficiarios directos del estado de las cosas que determina la subordinación de la mayor parte de los ciudadanos.
Subordinación social por sobre todas las cosas, expresado en las diferencias abismales del poder adquisitivo entre sus ciudadanos, que se traduce en esa postergación de la clase media y baja – como todo el mundo las reconoce y llama coloquialmente -, en favor de la clase alta que se beneficia con el sorprendente desarrollo del capitalismo y que todo indica, sería la causa del acelerado aumento de la brecha entre ricos y pobres.
Considérese que el país es de todos y sin embargo sus frutos están reservados para el goce de una parte de la sociedad, una parte minoritaria ciertamente. Es entonces paradójico, que cada vez que al electorado se le convoca a manifestar su opinión mediante el voto universal, este, ratifique ese estado de las cosas. Es así como las mayorías le han entregado ciegamente el poder, la administración del Estado, a quienes decidiendo por ellos, han tomado una trascendente opción que subordina las políticas públicas, a una política matriz que ha hecho posible el desarrollo del capitalismo a ultranza en las últimas décadas.
Es una paradoja sin embargo, que tiene algunas explicaciones relacionada con el sistema electoral que “obliga” a formar grandes alianzas, de tal modo que constituye una camisa de fuerza que oculta las diferencias de sus partidos integrantes y los homogeniza a la larga. La vieja Concertación nació para recuperar las libertades políticas y lo consiguió parcialmente, su electorado está “obligado” a votar por ella, incluso ahora que todo el mundo sabe que han gobernado en el sentido inverso del que prometieron y por el cual fueron elegidos.
El caso de la Izquierda es dramático, a pesar de constituir más de la tercera parte del electorado del país, su poder de acción dentro de la alianza a sido anulado. Algo que es verdaderamente inexplicable, si consideramos que es mayoría en el conglomerado ( un 33% dentro de un 55% aprox.). Se podría decir que ella está cautiva dentro de la concertación. La Concertación democrática fue concebida como una alianza de centro-izquierda. Hasta la DC tiene en sus filas a hombres y mujeres de izquierda, existen también en los pepedés, están en los radicales y la gran mayoría está en el PS.
El largo ejercicio del poder de la hasta ahora invencible Concertación, ha sido posible sólo porque sus dirigentes han tranzado con la derecha en lo medular, que consiste en la implementación del extremista modelo económico, y marginalmente ha transformado a gran parte de las personalidades de su conglomerado político, en sujetos aferrados a los privilegios del poder. A sus ministros, diputados, alcaldes y senadores, en hombres distantes del pueblo.
Lejanos, corruptos, ricos y triunfantes.
Ha llegado el momento de la concertación de todos los pueblos en pos de objetivos comunes y urgentes. Es preciso que los pueblos de Chile tomen la iniciativa política en sus manos y los genuinos dirigentes de la Izquierda diezmados y cautivos, sean seducidos por la razón popular, que atraviesa desde siempre al pueblo mapuche y al chileno.
Los trabajadores del país que constituyen las clases excluidas, necesitan de un referente que esté por encima de la Izquierda tradicional y de sus partidos, necesitan sobre todo de la generosidad de estos, necesitan de una fuerza política que lleve adelante las banderas que vuelvan a encantar a sus hijos.
Defensa de los derechos del pueblo mapuche, defensa irrestricta del medio ambiente y defensa de los derechos de los trabajadores.
Iniciativas para consolidar la existencia reconocida de una nación – la mapuche – inscrita en nuestro territorio. Iniciativas para convivir armónicamente con nuestro medio ecológico del cual formamos parte e iniciativas para acceder a los beneficios que ofrece la sociedad que se desarrolla y pertenece a todos.
Participación activa del pueblo en las decisiones sobre el sentido y dirección que se quiere dar al desarrollo económico del país
Considérese que el país es de todos y sin embargo sus frutos están reservados para el goce de una parte de la sociedad, una parte minoritaria ciertamente. Es entonces paradójico, que cada vez que al electorado se le convoca a manifestar su opinión mediante el voto universal, este, ratifique ese estado de las cosas. Es así como las mayorías le han entregado ciegamente el poder, la administración del Estado, a quienes decidiendo por ellos, han tomado una trascendente opción que subordina las políticas públicas, a una política matriz que ha hecho posible el desarrollo del capitalismo a ultranza en las últimas décadas.
Es una paradoja sin embargo, que tiene algunas explicaciones relacionada con el sistema electoral que “obliga” a formar grandes alianzas, de tal modo que constituye una camisa de fuerza que oculta las diferencias de sus partidos integrantes y los homogeniza a la larga. La vieja Concertación nació para recuperar las libertades políticas y lo consiguió parcialmente, su electorado está “obligado” a votar por ella, incluso ahora que todo el mundo sabe que han gobernado en el sentido inverso del que prometieron y por el cual fueron elegidos.
El caso de la Izquierda es dramático, a pesar de constituir más de la tercera parte del electorado del país, su poder de acción dentro de la alianza a sido anulado. Algo que es verdaderamente inexplicable, si consideramos que es mayoría en el conglomerado ( un 33% dentro de un 55% aprox.). Se podría decir que ella está cautiva dentro de la concertación. La Concertación democrática fue concebida como una alianza de centro-izquierda. Hasta la DC tiene en sus filas a hombres y mujeres de izquierda, existen también en los pepedés, están en los radicales y la gran mayoría está en el PS.
El largo ejercicio del poder de la hasta ahora invencible Concertación, ha sido posible sólo porque sus dirigentes han tranzado con la derecha en lo medular, que consiste en la implementación del extremista modelo económico, y marginalmente ha transformado a gran parte de las personalidades de su conglomerado político, en sujetos aferrados a los privilegios del poder. A sus ministros, diputados, alcaldes y senadores, en hombres distantes del pueblo.
Lejanos, corruptos, ricos y triunfantes.
Ha llegado el momento de la concertación de todos los pueblos en pos de objetivos comunes y urgentes. Es preciso que los pueblos de Chile tomen la iniciativa política en sus manos y los genuinos dirigentes de la Izquierda diezmados y cautivos, sean seducidos por la razón popular, que atraviesa desde siempre al pueblo mapuche y al chileno.
Los trabajadores del país que constituyen las clases excluidas, necesitan de un referente que esté por encima de la Izquierda tradicional y de sus partidos, necesitan sobre todo de la generosidad de estos, necesitan de una fuerza política que lleve adelante las banderas que vuelvan a encantar a sus hijos.
Defensa de los derechos del pueblo mapuche, defensa irrestricta del medio ambiente y defensa de los derechos de los trabajadores.
Iniciativas para consolidar la existencia reconocida de una nación – la mapuche – inscrita en nuestro territorio. Iniciativas para convivir armónicamente con nuestro medio ecológico del cual formamos parte e iniciativas para acceder a los beneficios que ofrece la sociedad que se desarrolla y pertenece a todos.
Participación activa del pueblo en las decisiones sobre el sentido y dirección que se quiere dar al desarrollo económico del país
