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Agosto 18, 2026

Empresas ricas, naciones pobres

26 de enero de 2001. Un Ricardo Lagos que aún no entera un año en la presidencia de la república pronuncia un discurso en la reunión de apertura del XXVI Congreso del Partido Socialista de Chile. En esa ocasión Lagos afirmó que no aceptaba ser el Presidente de un país en el que los que tienen menos pagan más impuestos que los que concentran la riqueza. Denunciando la evasión fiscal, -que evaluó en más de cuatro mil millones de dólares-, anunció una reforma fiscal para recuperar 800 millones que serían destinados a financiar la acción social de su gobierno.

¿Porqué solo 800 millones…? Eso no lo explicó. Lo que ocurrió después es de dominio público: nunca más se oyó hablar de la lucha contra la evasión fiscal y Lagos terminó su mandato rodeado “del amor de los empresarios”.
 
En estos días la prensa internacional nos recuerda el ejemplo de este precursor cuya hazaña conviene celebrar como se debe porque contribuye a explicar esta paradoja: empresas enormes y muy ricas y una nación cuyo poder adquisitivo no sube o sube muy poco.

 España: “El colectivo de Técnicos del Ministerio de Hacienda ha denunciado (…) que alrededor del 86% de las fortunas españolas con un patrimonio superior a los 10 millones de euros elude sus obligaciones fiscales al no declarar el Impuesto sobre Patrimonio”.

 Los más ricos son los más evasores: según cálculos realizados cruzando los datos de los tramos de la base imponible del Impuesto de Patrimonio con los datos de la banca privada, el 18% de las personas con unos bienes valorados entre medio millón y un millón de euros defrauda actualmente a la Hacienda Pública, mientras que la elusión sube al 45% en patrimonios estimados entre uno y diez millones de euros. Por encima de un patrimonio de diez millones de Euros la evasión sube al 86%…
 
Alemania: “Implicado en un affaire de evasión fiscal que apunta a cientos de personalidades, el director de la Deutsche Post presentó su dimisión (…) acusado  de haber cometido un fraude de cerca de un millón de Euros”.
 
Mala suerte, el tema cayó justo antes de la visita a Berlín del jefe de gobierno del principado de Liechtenstein, paraíso fiscal europeo especializado, -como el principado de Mónaco-, en el blanqueo de dinero sucio. La prensa alemana precisa: “En numerosos casos, personalidades claves de nuestro país quisieron sustraerse a su deber de solidaridad (…)  practicando la evasión fiscal hacia Liechtenstein”.
 
Oficialmente, los servicios secretos alemanes le pagaron cinco millones de Euros a un banquero de Liechtenstein por un DVD que contenía la lista de los millonarios evasores. Extraoficialmente, Liechtenstein tuvo que colaborar ante las “amigables presiones” del primer país de la Unión Europea.
 
En todo caso, los técnicos  de Hacienda españoles afirman que este “exitoso golpe” contra el fraude fiscal pilotado por los servicios secretos germanos contrasta con la “tímida colaboración y coordinación” con que la Agencia Tributaria española está dirigiendo la lucha contra el fraude.
 
De ahí a pensar que Zapatero también quiere gozar del “amor de los empresarios…”
 
Francia: Hace unos días Jean-Pierre Robin, en el diario “Le Figaro”, evocaba “la riqueza de las empresas y la pobreza de las naciones”.
 
La explicación viene, al menos parcialmente, de que las empresas francesas buscan evadir impuestos utilizando una técnica llamada “beneficio mundial consolidado”: la multinacional adiciona las ganancias y las pérdidas de todas sus filiales y paga el impuesto sobre el saldo. Total, Areva, Vivendi se aprovechan de este sistema.

 Otras practican la deslocalización virtual. Se declaran los activos inmateriales, las marcas, en los Países Bajos, donde existe el derecho de amortizarlos, bajando así el monto de los beneficios a declararle al fisco.

 La técnica más sencilla: se hace emigrar algunas filiales a Suiza. Alstom, Axa y L’Oréal estan inscritas en el registro de comercio de Lausana. Allí el impuesto sobre los beneficios es de sólo el 10%. En total, las empresas del CAC40 que debiesen pagar el 34,9% de sus beneficios, solo pagan un 26,6%. En toda legalidad (B.M.).
 
La lista de ejemplos sigue e incluye a prácticamente todos los países del orbe. Algunos luchan contra la evasión fiscal, o hacen como si luchasen. En otros, quienes manejan la manija viven de hacer la vista gorda. Lo que explica, como decía Jean-Pierre Robin en el derechista diario francés “Le Figaro”, que existan tantas empresas ricas y tantas naciones pobres.