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Agosto 18, 2026

Gobierno ecuatoriano mantiene estado de emergencia en Orellana

Quito.- El gobierno ecuatoriano mantiene hoy el Estado de emergencia en la provincia amazónica de Orellana, ante el temor de nuevas acciones de grupos que generen acciones de violencia. Los ministros Coordinador de la Política, Ricardo Patiño, y encargado de Gobierno, Fernando Bustamante, ratificaron la víspera que la medida no será levantada mientras persistan amenazas a la seguridad ciudadana.

Ambos denunciaron la existencia de una “red de violencia y corrupción que se ha enseñoreado en Orellana” y esperan conocer su alcance con el avance de las investigaciones en marcha.

Bustamante señaló que hay 27 detenidos, así como también la prefecta de la provincia, Guadalupe Llori, acusados de incitar a la desobediencia civil y por sabotajes a pozos petroleros de ese territorio.

Llori se encuentra privada de su libertad porque existen presunciones de ser la autora intelectual e instigadora de los desmanes ocurridos en la parroquia Dayuma, de Orellana, subrayó en declaraciones a la prensa.

Según fuentes gubernamentales, los violentos acontecimientos se registraron en Dayuma, donde varias personas ocuparon por la fuerza, con cargas de dinamitas, campos petroleros.

Todo comenzó el 25 de noviembre último y motivó la intervención del Ejército, cuyos efectivos fueron atacados a tiros con saldo de tres militares heridos.

Esta situación provocó pérdidas al Estado por 35 mil barriles diarios de crudo, unos tres millones de dólares, y la declaratoria del Estado de emergencia en Orellana.

Con el paulatino arresto de varias residentes de la zona y el allanamiento de viviendas, grupos de derechos humanos reclamaron el levantamiento de la emergencia y la salida de los militares, pues -denunciaron- ocurrieron presuntos abusos.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, llamó a la Asamblea Constituyente a no dejarse llevar por falsas acusaciones y desestimar una amnistía a los arrestados, pues lo que no se puede permitir en el país es la anarquía.

Correa defendió el derecho de los ciudadanos a protestar, pero no con violencia y empleando el sabotaje del bien público como medida de presión.

Este conflicto generó la semana pasada la renuncia del titular de Gobierno, Gustavo Larrea, y una primera fricción con la Asamblea Constituyente, por el anunció de su máximo líder, Alberto Acosta, de analizar el caso en esa institución.