Sin embargo la aceptación, no lo hace cejar en su intento por una vía socialista y democrática, desde la oposición la victoria se vivió con cautela, en primer lugar porque la ventaja es muy escasa y el margen de abstención de votantes es alto, proyectar las cifras hacia quienes no asistieron a las urnas, resulta riesgoso e irresponsable.
De hecho, como advierte la analista de libertad y desarrollo, instituto de la derecha chilena, quien explica que con el triunfo de la oposición, “existe el peligro de que el reconocimiento público de la derrota, sea utilizado como un acto legitimador del Gobierno”. (Bárbara Horzella, investigadora LyD, lunes 3 de diciembre).
Desde esa perspectiva, la oposición ya no puede, usar el argumento de un modelo dictatorial y antidemocrático, participan de el y además, lograron incluso un triunfo, cualquier crítica a la institucionalidad misma, pierde fuerza, más todavía cuando esa institucionalidad fue votada por cerca del 70% de los venezolanos.
Otro factor es que en la oposición existen fuerzas muy diversas, por lo tanto febles, tanto así, que uno de sus líderes de izquierda Felipe Mujica (MAS) plantea que el triunfo es una confabulación de voluntades, para impedir un proyecto en su opinión impracticable, que alteraba lo ya existente. Hay que recordar que existen sectores de la oposición que no aceptan, la carta fundamental, ni ninguna de las reformas, ese elemento puede transformarse en un punto disociador, o de búsqueda de un nuevo pacto y mayoría en el país.
Logrado el triunfo a duras penas, la tarea de la oposición entonces es quitar credibilidad a Chávez y en eso el periódico chileno “El Mercurio” puede dar cátedra de ahí que el miércoles 5 de diciembre en su sección de noticias internacionales titula “Alto mando de las Fuerzas Armadas evitó que Chávez retrasara más el reconocimiento de su derrota” Página A6.
Se busca entonces, a partir de supuestos no comprobados, cuestionar la voluntad democrática, no sólo del presidente Chávez, sino de las fuerzas bolivarianas.
Para el senador socialista chileno Alejandro Navarro en cambio, “Venezuela amaneció con una gran calma. El discurso de anoche del Presidente Chávez generó tranquilidad, no sólo porque reconoció el triunfo del No, sino porque es un proceso democrático que se inscribe dentro de la constitución de 1999. Todos los que temían un supuesto fraude o que se estaba fraguando algún tipo de escalada autoritaria quedaron desmentidos por el propio sistema electoral y las instituciones de este país”. La Nación martes 4 de diciembre de 2007.
Claro está que una cosa son las consecuencias del proceso eleccionario y otra muy distinta, buscar las razones que explican el tropiezo de la propuesta bolivariana.
Se debe tomar en consideración que el referéndum se enmarca dentro de un momento de turbulencias, sociales y económicas, donde la movilización encabezada por los estudiantes de los sectores acomodados del país, le dio un aire distinto a la oposición, los quiebres que se provocaron dentro de los propios sectores que apoyaban el proceso, generaron dudas en los votantes trayendo con ello la abstención como fenómeno importante. El gobierno sufre una fuerte baja, pero la oposición, crece en un porcentaje muy inferior al esperado y sin tener certeza alguna de llegar a ese amplio sector de votantes.
El desabastecimiento, el nacimiento del mercado negro con todos los maleficios que Chile ya conoció, el uso de propaganda del terror como instrumento político por parte de la oposición, los continuos conflictos, tanto nacionales como internacionales, en especial el registrado previo a la votación con el gobierno de Colombia, son elementos que deben llamar a la reflexión de un proceso rico en matices, pero donde el pueblo y los sectores que lideran las transformaciones, comienzan a dar muestras de cansancio, no se puede sostener en tensión a las fuerzas sociales durante un tiempo tan prolongado.
La experiencia sandinista en Nicaragua, algo enseña, sobre todo porque el sentido común apela a la tranquilidad y en beneficio de la paz, pueden llegar a optar por el “mal menor”, aunque ello signifique postergar sus ilusiones.
Otro elemento a considerar, es la evaluación del aparato político y burocrático, que lidera las transformaciones, la efectividad de su acción, su desarrollo político y orgánico que permita la aparición de nuevos liderazgos, capaces de conducir y profundizar lo ganado.
En definitiva la pregunta es si más allá de referéndum u otros mecanismos constitucionales, los logros son posibles de mantener e incluso profundizar, sin la presencia del presidente Chávez o se encuentran tan íntimamente ligados, que el proyecto sin su presencia, está condenado a desaparecer.
Centro de Estudios Francisco de Bilbao
