Pero el adolfismo, por ahora, se deja querer solamente. La estrategia es resistir todo lo que pueda dentro del partido, con vistas a una ilusoria reversión de tendencias o, por lo menos, a torpedear las posibilidades de Soledad Alvear de convertirse en abanderada presidencial. A primera vista, sin embargo, el senador Zaldívar no parece trabajar para lograr quedarse, ya que ha redoblado sus ataques contra la directiva y el partido, hablando de “asociación ilícita” para la corrupción. Esto parece dinamitar los puentes con el Tribunal Supremo, que debe resolver sobre la petición de la directiva de expulsarlo.
El objetivo colorín parece ser, entonces, remecer el partido hasta sus cimientos y luego recurrir a la justicia ordinaria por cercenarse su inviolabilidad parlamentaria. Mientras más ruido provoquen las medidas disciplinarias en su contra, mayores son las posibilidades de cerrar el paso de Alvear a La Moneda y ése sería un objetivo cumplido, que permitiría la refundación demócrata cristiana.
Mientras tanto, en el Congreso el alineamiento con la derecha y los dos parlamentarios de ChilePrimero permitiría poner en jaque al gobierno y a la coalición de la que el partido forma parte desmedrada, según los colorines. Como este alineamiento sería en contra de la gestión de la Presidenta Bachelet, no está claro que se sumen diputados como Alvaro Escobar. La estrategia de los regionalistas apunta a ofrecer cupos electorales no sólo a Zaldívar en Aysén, sino también a Francisco de la Maza en Las Condes, en caso que el edil se enajene el apoyo oficial de la UDI. Este último partido prefiere mantener las cosas en el plano legislativo, conformando un “bloque de defensa de las personas”, que incluya a parlamentarios díscolos como el socialista Alejandro Navarro, según especificó, entusiasta, el senador Jovino Novoa. Es decir, las conjunciones que se proponen son tan amplias que van desde el choro Soria al colorín Zaldívar, pasando por el izquierdista más vilipendiado.
¿Es esto lo que quería el anterior presidente de la DC? Su mesianismo le hace apuntar a tareas mayores y esto puede incluir aceptar, por ahora, la compañía de la derecha que hasta poco tiempo atrás anatemizó y a miembros del Partido Socialista, al que nunca quiso como aliado. Como dicen los filósofos, en política no se hace todo lo que se quiere sino algo de lo que es posible. Y como agregan los operadores, en política no hay amigos, sólo adversarios y aliados. Y éstos últimos pueden servir circunstancialmente a Zaldívar para lograr su gran objetivo. El ex presidente del partido Demócrata Cristiano buscó antes aliarse con el bacheletismo y ahora sabe que debe bloquear al conjunto de la Concertación para tratar de imponer el adolfismo. Otra cosa es que tenga futuro alguno.
