Por otro lado, el neoestatismo: es una amenaza ideológica porque culpa al ‘neoliberalismo’ de todos los males de la región. Su aplicación es un retorno al pasado, porque sus políticas económicas fracasaron. El cuanto al populismo, Enrique Krause es el gurú conceptual. Personalismo providencial de un líder demagogo. Carisma con control de los medios de comunicación. Sujeto halagador del pueblo, con culto de la personalidad, arbitrario y perteneciente a un partido o movimiento. ¿Pensaba Krause en Aznar, Fox, Bush, Berlusconi, Fujimori?. Respecto al nacionalismo populista, la agenda concentra la crítica en el anti-imperialismo cuyo objetivo es poner a los Estados Unidos, las instituciones internacionales, las multinacionales y el consenso de Washington como causante de todos los males “cuando en realidad -dicen- es todo lo contrario”. La estrategia de los anti-occidente, declaman, es poner en jaque el sistema democrático y el orden institucional. “Hugo Chávez en Venezuela primero… cuestiona a los partidos… luego a las instituciones y la ley y se produce un cuestionamiento del sistema de partido y el sistema democrático en su conjunto”. Este nacionalismo populista de Hugo Chávez toma el relevo de Fidel Castro en la lucha contra occidente y se interpreta como: “la injerencia castiza del internacionalismo proletario interviniendo en la región bajo la fórmula del populismo revolucionario.” Relevo, para los autores, que supone una alianza anti-sistema donde se juntan los enemigos de la globalización “…bajo la teoría de la conspiración. Son unos frustrados donde concentran sus iras y perversiones, anti-occidentales y anticapitalistas…aglutinan a la izquierda que fracasó en mayo del 68, a los que jalearon el comunismo y que hoy ven con complacencia la pulsión anti-occidental del islamismo yihaidista, a los antiglobalizadores altermundistas..y a las distintas manifestaciones de indigenismo, populismo y fanatismo religioso. Su enemigo común: occidente. Esta alianza no es sólo teórica. Hay coincidencia de actuación…entre Venezuela, Irán y Siria…Así en la triple frontera, Argentina, Brasil y Paraguay aumenta la inquietud por la actividad terrorista de los grupos islamistas que defienden el terrorismo..Europa debe hacer ver que América Latina esta inmersa en la amenaza de Al-Qaeda y layihada y es su objetivo”.
Bajo este nuevo terrorismo se esconde la alianza antisistema del socialismo del siglo XXI. Se aprovechan del déficit institucional y la fragilidad democrática para llevar a cabo su plan. Eso sí, tal situación es debido también a la suma de dos agravantes a) “las doctrinas cepalistas y el populismo dirigista con sus burocracias parasitarias que coartaron las libertades”; y b) la aplicación parcial, tras las elecciones libres, de las políticas liberales. Ello, debido, según los autores, a detractores de la economía de mercado que buscan restringir el avance de las libertades. Entre los populistas, neoestatistas, agregan, los teólogos de la liberación y su ideología del pobrismo. “Los enemigos de la libertad intentan convencer a través de argumentos falaces que el capitalismo, los intereses foráneos y la globalización son los que generan pobreza, cuando está sucediendo todo lo contrario… es la ideología del pobrismo…no existe experiencia en la que se haya disminuido la pobreza ahuyentando al capital y a los empresarios… no se puede decir…el rico es malo..Jesús también fue pobre”.
Es, subrayan, la falta de libertad económica, la inseguridad jurídica para invertir, el menoscabo del derecho de propiedad, la falta de legislaciones y tributaciones de beneficio al capital y de un buen pacto de la Moncloa, además, claro, de la violencia las fallas del sistema. Según el documento, este último, un problema básico que coarta las libertades, limita el crecimiento económico y dificulta el funcionamiento de la democracia. Según la Agenda, un poliedro donde la delincuencia callejera, las pandillas, el terrorismo, el narcotráfico, el secuestro, la violencia familiar y la impunidad criminal estimula, gracias a un sistema penitenciario en crisis, al delincuente a delinquir. Ellos alertan y tampoco olvidan. América latina es un mar de corrupción, de democracias inmaduras, de carencias de liderazgo y de rivalidades nacionalistas. Europa comunitaria, agregan, es un espejo donde mirarse. También el pasado Ibero donde la corona dio unidad y aportó los vínculos institucionales y culturales a la región que ahora no tiene.
