Paris.- Autoridades francesas descartaron hoy en principio la responsabilidad policial en la muerte de dos adolescentes en uno de los llamados “barrios sensibles” parisinos, pero la violencia se mantuvo en la zona. La víspera, dos jóvenes que conducían una moto, Moishin (15 años) y Larami (16) colisionaron contra un vehículo de la policía en Villiers le Bel, a unos 20 kilómetros al norte de París, y murieron instantáneamente.
Según las investigaciones preliminares de la gendarmería de la zona, los jóvenes iban a toda velocidad, mientras testigos aseguraron que el coche de la policía se movía a 40 o 50 kilómetros por hora, cuando se le abalanzó la moto.
Los testigos, una mujer y un hombre, afirmaron que la embestida fue de la moto hacia el auto, que además no venía con sirenas ni señal lumínica en el techo. Al mismo tiempo, las pruebas efectuadas a los agentes demostraron que no tenían alcohol en su sangre.
Sin embargo, el hecho recuerda el incidente del 2005, cuando dos jóvenes perseguidos por la policía se electrocutaron, provocando una escalada de acciones en las “banlieu”, donde miles de autos fueron incendiados por bandas de los barrios conflictivos.
En medio del dolor, el hermano de uno de los adolescentes muertos ayer, Omar Sehhouli, dijo que esperaba ver condenados “a todos los policías responsables”.
La comisaría de Villiers le Bel fue incendiada, mientras otra de la cercana localidad de Arnouville resultó saqueada.
Informes oficiales indicaron que 25 policías fueron heridos, dos de ellos de gravedad, 28 vehículos incendiados y varios edificios con áreas quemadas, en un balance sombrío de las primeras repercusiones del hecho.
También resultaron incinerados 18 contenedores de basura y se registraron asaltos a comercios y transeúntes, mientras la policía detuvo a nueve sospechosos.
En estas zonas periféricas, donde se concentran inmigrantes, son frecuentes los problemas ante el alto índice de desempleo y pobreza de sus habitantes.
