Sin mayores garantías, no se debe otorgar un peso más para financiar esta calamidad pública llamada Transantiago. No se puede seguir inyectando millones, a costa de todos los chilenos, para la tranquilidad y beneficio del AFT y la empresa Sonda, sin que estos den satisfactorio cumplimiento a sus obligaciones. Antes de cualquier nuevo financiamiento, debe llamarse a licitación internacional para proveer el soporte tecnológico que dicha empresa no ha proporcionado y que habrá de poner en funcionamiento al Transantiago.
Tienen la palabra el Gobierno y Hernán Somerville, quien aún no toma decisiones. Como sea, estamos a un mes de la anunciada renuncia de Cortázar y la Presidenta debiera nombrar a Germán Correa, para que ponga fin a este escándalo en colaboración con Somerville.
