Bruselas.- Las elecciones parlamentarias del 10 de junio arrojaron un aumento de representación de los dos partidos social-cristianos y la disminución de ambos partidos socialistas. Los liberales bajaron mucho en Flandres y un poco en Valonia, pero pasaron a ocupar el primer lugar de los partidos francófonos.
Las elecciones son seguidas de una rueda de negociaciones para formar una mayoría parlamentaria, base del próximo gobierno. El jefe del Estado –el Rey– dispone de prerrogativas para designar una persona encargada de efectuar sondeos políticos para identificar la posible mayoría parlamentaria.
| Composición de la Cámara belga (150 escaños) – Elecciones de 2003 y de 2007 |
||||||
| Familia |
Francófonos |
2003 |
2007 |
Neerlandófonos |
2003 |
2007 |
| Social-cristiana | Centre démocrate humaniste (CDH) | 7 | 10 | Christen-Democratisch en Vlaams partij (CD&V) + N-VA | 22 | 25+5 |
| Liberal | Mouvement réformateur (MR) | 25 | 23 | Open Vlaamse Liberalen en Democraten (VLD) | 25 | 18 |
| Socialista | Parti socialiste (PS) | 25 | 20 | Socialistische Partij Anders (SP.A) | 23 | 14 |
| Ecologista | Ecolo |
4 | 8 | Groen |
0 | 4 |
| Derecha nacionalista-racista | Front national |
1 | 1 | Vlaams Belang (interés flamenco). |
18 | 17 |
| Lijst |
5 | |||||
| El partido socialcristiano flamenco (CD&V) se presentó con la formación nacionalista flamenca Nieuw-Vlaamse Allieantie (N-VA). La Lijst es una nueve formación nacionalista flamenca. |
||||||
El delegado nombrado por el Rey es “informador” o “explorador”, cuando evalúa las mayorías posibles; una vez que la mayoría parece decantarse, se designa un “formador” del nuevo gobierno. Se trata del líder político en mejor posición para consolidar una mayoría en torno a un acuerdo gubernamental. El formador que suele transformarse en Primer ministro.
Desde las elecciones de junio, el Rey ha designado cuatro informadores, un explorador, y dos veces un formador: el social-cristiano flamenco Yves Leterme, quien obtuvo la primera mayoría nacional. Todos concuerdan en proponer una coalición “naranja-azul”, colores de los social-cristianos y de los liberales. Esta es, en efecto, la única mayoría posible si se mantiene el consenso de excluir toda alianza con los partidos racistas. Y desde junio que los negociadores “naranjas-azules” se reúnen casi cotidianamente par buscar un acuerdo de gobierno, incluidas las escabrosas cuestiones lingüísticas.
¿Qué une al país?
Más allá del apego que flamencos y valones tienen por Bruselas ¿existen otros elementos que mantengan la unidad belga? Las atribuciones del Banco central se han visto disminuidas después del paso al euro en 2001, con el consiguiente fin del franco belga. Desde hace tres décadas, una buena parte de las competencias del Estado han sido transferidas a las comunidades francesa o flamenca. La enseñanza es prerrogativa “comunitaria”; igual que administración local y la política cultural. La prensa diferente genera opiniones públicas diferenciadas.
La monarquía sigue siendo una institución nacional y “belga”; pues la familia real no es ni valona ni flamenca y se expresa en flamenco, francés y alemán. El Ejército es aún belga, pero en la mayoría de sus unidades se habla uno de los dos idiomas.
El Estado central (llamado federal) mantiene lo esencial de las relaciones exteriores, la justicia, las finanzas, incluido los impuestos. Y sobre todo el extenso sistema de seguridad social.
Desde hace medio siglo, la seguridad social funciona como un mecanismo donde los más acaudalados aportan en mayor proporción. Dicho de otra forma, se trata de un sistema de transferencias de una parte de la riqueza de personas y también de regiones prósperas a las personas y regiones en dificultades. Si hasta los años 1960 aportaron más los valones, hoy ocurre lo contrario: la rica Flandres alimenta en mayor proporción las cajas sociales. Este sistema solidario es el meollo de la unidad de Bélgica.
La seguridad social sigue siendo una institución nacional, financiada por aportes de todos los trabajadores y patronos. Una parte de los ingresos es diferida a cajas centrales que financian el seguro de salud, la jubilación, el seguro contra la cesantía y las asignaciones familiares, las mismas para todos.
A esto hay que añadir los subsidios a la educación. La mayor parte de las escuelas primarias y secundarias son gratuitas. En las escuelas públicas los padres pueden optar entre los cursos de una de cuatro religiones (católica, judía, musulmana y protestante) o de moral laica. Los inscritos en las universidades este año escolar 2007-2008, deben pagar 788€ por el año. Y existen formulas de rebaja y de becas para los estudiantes en dificultades.
El separatismo
Las posturas separatistas que se expresan sobre todo en Flandres, se asemejan a las de otras regiones en Europa, donde regiones ricas buscan disminuir o suprimir los aportes al Estado central. Hay muchos ejemplos. En la década de 1980, en Yugoslavia, las regiones de Eslovenia y Croacia, en mejor situación, reclamaban contra las transferencias financieras a regiones como Kosovo o Macedonia. El nacionalismo Checo, por su parte, consiguió la escisión de Checoeslovaquia, abandonando a las regiones más pobres de Eslovaquia. Algo de eso tienen las posturas de corrientes nacionalistas escocesas, vascas, catalanas, e italianas del norte.
La eventual proclamación de un estado flamenco acarrearía el fin de la seguridad social belga, puesto que la región más rica dejaría de alimentar el mecanismo de solidaridad.
Reacciones
El fracaso de las negociaciones para formar un gobierno a causa de desacuerdos sobre las cuestiones lingüísticas, colocaría al Estado belga en una crisis inédita, semejante a la noticia ficticia difundida en diciembre 2006 por la televisión pública francófona *.
Espontáneamente, han comenzado a aparecer banderas belgas en muchas ventadas de Bruselas, como signo de adhesión a la unidad del país.
Un grupo de artistas y deportistas flamencos colocó en Internet una corta petición –en los dos idiomas– llamando a conservar la solidaridad. En cuatro semanas reunieron casi cien mil firmas. “Nosotros, –dicen– valones, bruselenses o flamencos” “no queremos que se erija un muro entre las personas y regiones de nuestro país”. Ni que “los principios de base de la solidaridad sean remplazados por los de la competencia y del egoísmo”. Queremos que “toda persona que pierda su trabajo tenga derecho a la misma ayuda, independientemente de la región en que viva.” “Que todas las personas de edad conserven un derecho idéntico a una jubilación decente, vivan en Bruselas, Flandres o Valonia. En resumen queremos la solidaridad, no la división”.
En efecto, más que los derechos electorales de los francófonos de la periferia de Bruselas, que sólo se manifestarán en la próxima elección parlamentaria, los belgas que izan banderas y redactan peticiones perciben que están en juego los mecanismos de solidaridad que han mantenido unido al complejo y “llano país”.
……………………..
*La televisión pública belga difunde controvertida emisión sobre una ficticia división del país”
www.elclarin.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=5052&Itemid=46
