Santiago.- En un comunicado enviado por el Banco Central, éste justificó la decisión argumentando que “en las últimas semanas se han moderado los problemas de liquidez en los mercados financieros internacionales, en tanto el dólar de los EE.UU. se ha depreciado frente a la mayoría de las monedas del mundo. Asimismo, se prevé un menor dinamismo de las economías industrializadas”.
El Banco Central estimó que “el precio del cobre ha vuelto a aumentar, y el del petróleo y los de varios productos alimenticios siguen altos, todos por encima de lo proyectado. Lo anterior configura un panorama externo relevante para la economía chilena que se mantiene positivo, aunque persiste el riesgo de escenarios internacionales adversos”.
El mercado, dividido frente al dilema, no logró consensuar si el Central subiría, mantendría o bajaría la tasa y claramente a partir de hoy muchos ojos estarán puestos en las cifras e indicadores nacionales e internacionales, y en especial del comportamiento de la economía norteamericana, para evaluar si esta decisión efectivamente se ajustó a la realidad.
En la semana, por ejemplo, la mayoría de los integrantes del Grupo de Política Monetaria —conformado por los economistas Luis Felipe Lagos, Ángel Cabrera, Rodrigo Cerda, Franco Parisi y Tomás Flores— recomendaron subir la tasa de interés en 25 puntos base basados en que si bien algunas alzas en los precios de los alimentos responden a fenómenos climáticos, por lo que debieran revertirse prontamente, otras son de carácter más permanente como la de los granos y leche, las que incluso podrían intensificarse en el corto plazo.
El único “disidente” del grupo fue Tomás Flores, de Libertad y Desarrollo, quien votó por mantenerla. Flores, luego de conocer la decisión del Banco Central, explicó que ésta debe estar determinada “fundamentalmente por la percepción del Consejo en relación a los datos que manejan de la hipotética recesión que algunos entes han proyectado sobre EE.UU. para los próximos años”.
“Si EE.UU. se desacelera más rápido de lo previsto se va a enfriar el mundo. Por eso esta Reunión de Política Monetaria fue una de las más complejas pues no hay suficiente información para prever lo que ocurrirá en los mercados internacionales”.
Con respecto a la debilidad del dólar, Tomás Flores plantea que lo que es realmente determinante es la reunión que tendrá la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) a fin de mes, donde -asegura- las apuestas apuntan a que la Fed bajará la tasa entre 25 y 50 puntos base.
En definitiva, a futuro, el Banco Central estimó que la trayectoria la tasa de política monetaria (TPM) “dependerá de la nueva información que se acumule y de sus implicancias sobre la inflación proyectada”.
En este sentido, cobra especial relevancia “el desarrollo del escenario internacional, la eventual propagación de los recientes shocks inflacionarios a otros precios, especialmente la trayectoria de los salarios y las expectativas de inflación de mediano plazo, así como la evolución de la brecha de capacidad”, dice el organismo en el comunicado.
El Banco Central argumentó su decisión en los siguientes puntos:
“En el ámbito interno, la información disponible sugiere que el crecimiento de la actividad en el tercer trimestre fue menor que el proyectado en el último Informe de Política Monetaria, situación que parece ir más allá del desempeño de algunos sectores específicos y cuya persistencia es aún incierta. Por el lado de la demanda interna, los indicadores sugieren que se mantiene el dinamismo de la inversión y el del consumo se reduce levemente. El empleo asalariado sigue aumentando y las condiciones financieras internas se mantienen favorables”.
“La inflación anual del IPC se ha elevado por encima de 5% y se prevé que en los próximos meses se ubicará por sobre lo proyectado en el último Informe de Política Monetaria. Los inusuales aumentos de los precios de algunos alimentos, tanto perecibles como no perecibles, no solo han persistido, sino que se han intensificado. Los no perecibles también han contribuido a incrementar la inflación subyacente IPCX1 (que excluye combustibles, perecibles y algunos servicios regulados)”.
“Las medidas alternativas de la tendencia inflacionaria se ubican por sobre 3% anual. No obstante lo anterior, los salarios no han tenido una aceleración adicional en lo más reciente, mientras que la paridad peso dólar ha disminuido en las últimas semanas. Las expectativas de inflación a mediano y largo plazo se mantienen ancladas en torno a 3% anual, lo que es coherente con un aumento transitorio de la inflación”.
