De hecho, si descartamos a Cuba, nuestro país exhibe la prensa escrita más pobre de todo el Continente Americano, con menos pluralismo, incluso, que el que se dio durante la Dictadura de Pinochet, a través de diversos semanarios, el Fortín Mapocho y el diario La Época, todos desaparecidos con el beneplácito de la coalición gobernante al inicio de la transición.
Actualmente, en nuestra limitada democracia, en tanto, dicho mercado está restringido a dos gigantes -a los que los gobiernos concertacionistas se han rendido- que comparten un ideario político de derecha, sirviendo a una misma “tribu”, en palabras del Presidente Lagos. Se trata de los “Rupert Murdoch” de estas latitudes, que no dejan espacio alguno y asfixian al primer asomo de disidencia entre nuestros medios, como ocurrió con el Diario Siete, al que COPESA no se asoció para fomentar el pluralismo, sino para impedirlo a corto o mediano plazo (me consta que no lo distribuía en ciudades como Concepción), mediante un vergonzoso acto de fagocitosis. Otro acontecimiento reciente en el mismo sentido está en la adquisición del diario El sur de Concepción por El Mercurio.
Desgraciadamente, vivimos a merced de estos nefandos personajes, que a diario nos humillan como ciudadanos y nos avergüenzan como nación… y todo ello con el amén de nuestros desprestigiados gobernantes.
