Es innegable la importancia que tiene, y tendrá, el recientemente designado Premio Nacional de Educación, Ernesto Schiefelbein, en las letras que mejorarán el sistema educacional chileno, tan vilipendiado por nuestra sociedad de acuerdo a los magros resultados que ha reflejado en estos últimos años.
El premio que recayó en Schiefelbein no pudo estar mejor otorgado, ya que él goza de un gran prestigio internacional, es un educador por sobre todas las cosas y un investigador en esencia. Se desempeña actualmente como director de la oficina regional de Educación de la Unesco para América Latina y el Caribe, es Doctor en Economía de la Educación de la Universidad de Harvard (1970), Ingeniero Comercial de la Universidad de Chile (1960), y profesor de Estado de la Universidad Técnica (1960). Además ha sido investigador asociado en el Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación, CIDE, (1976-1985), y profesor en los programas de doctorado y magísteres de las universidades de Chile, Playa Ancha, UMCE, UFRO y Alberto Hurtado. Además fue ministro de Educación en 1994 para el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, y Rector de la Universidad Santo Tomás (1997-2001).
Para Universidad de Las Américas fue un honor, y una suerte, contar, hace unas semanas, con su presencia en una invitación que le realizó la Escuela de Educación para participar como exponente en el Foro “Rol docente en el contexto de la modernización Educacional”, que se desarrolló en la Sede La Florida de nuestra universidad.
Allí plasmó sus pensamientos, indicando que una de sus principales preocupaciones es el bajo nivel de comprensión de lectura que aflige a nuestra población, incluso a los alumnos de colegios privados, elemento fundamental que, si es mejorado, ayudará a las futuras generaciones de trabajadores a insertarse en el campo laboral de manera exitosa.
Pero no es un tema nuevo para Schiefelbein, ya que en su cuaderno de investigación “Propuesta para mejorar la Educación Municipal en Chile”, trata este problema y otros de contingencia social, entregando posibles soluciones que corresponde revisar. En ese trabajo concluye que existen cuatro problemas que debemos con urgencia resolver en el ámbito escolar y universitario -que puede ser el caldo de cultivo de los problemas venideros o la solución de las actuales dificultades del sistema educacional- que nos golpea directamente a los formadores de futuros educadores.
Plantea que, como primer problema, está el currículo que define la memorización de las respuestas más que comprender los mensajes de los textos. A esto se suma la desmesurada extensión de los objetivos y contenidos del currículo aprobado en 1996, es decir, se utiliza el tiempo extra de la Jornada Escolar Completa en memorizar el currículo en vez de emplearlo en proyectos y trabajarlos en equipo. Si escuchar a un profesor por cuatro horas era mucho, cuesta imaginarse tener al profesor al frente por seis horas.
Como tercer problema, indica Schiefelbein, está el que no podemos seguir formando a los futuros docentes con la tradicional instrucción frontal; debemos mostrarles metodologías que disminuyan el aprendizaje memorístico y aumenten las actividades intelectuales de nivel superior. A lo que suma, por último, la falta de buenos textos y guías para los maestros.
Todos los educadores tenemos un consenso en que la educación es la piedra angular de cualquier esfuerzo por aumentar la productividad, pero lamentablemente la política educativa no ha sabido responder a las necesidades urgentes de nuestros educandos, tanto de los colegios como de nuestros futuros docentes. Si no ordenamos nuestras prioridades, como lo indicaba anteriormente, difícilmente se trabajarán los puntos que este destacado investigador propone como elementos de mejoramiento, que definitivamente se sustentan en la seriedad de la investigación científica.
Por todo lo anterior, es dable, una vez más, recordar los postulados de este maestro de educadores, quien nunca ha dejado de estar en la contingencia de los problemas educacionales de nuestro país y también de América Latina, quien, como lo dijo la Ministro de Educación, “es una contribución al desarrollo innovador de la Educación Chilena y Latinoamericana, gracias a su importante actividad en el ámbito de la investigación científica en las ciencias de la enseñanza”.
Manuel Chacón Morales
Coordinador Escuela de Educación
Para Universidad de Las Américas fue un honor, y una suerte, contar, hace unas semanas, con su presencia en una invitación que le realizó la Escuela de Educación para participar como exponente en el Foro “Rol docente en el contexto de la modernización Educacional”, que se desarrolló en la Sede La Florida de nuestra universidad.
Allí plasmó sus pensamientos, indicando que una de sus principales preocupaciones es el bajo nivel de comprensión de lectura que aflige a nuestra población, incluso a los alumnos de colegios privados, elemento fundamental que, si es mejorado, ayudará a las futuras generaciones de trabajadores a insertarse en el campo laboral de manera exitosa.
Pero no es un tema nuevo para Schiefelbein, ya que en su cuaderno de investigación “Propuesta para mejorar la Educación Municipal en Chile”, trata este problema y otros de contingencia social, entregando posibles soluciones que corresponde revisar. En ese trabajo concluye que existen cuatro problemas que debemos con urgencia resolver en el ámbito escolar y universitario -que puede ser el caldo de cultivo de los problemas venideros o la solución de las actuales dificultades del sistema educacional- que nos golpea directamente a los formadores de futuros educadores.
Plantea que, como primer problema, está el currículo que define la memorización de las respuestas más que comprender los mensajes de los textos. A esto se suma la desmesurada extensión de los objetivos y contenidos del currículo aprobado en 1996, es decir, se utiliza el tiempo extra de la Jornada Escolar Completa en memorizar el currículo en vez de emplearlo en proyectos y trabajarlos en equipo. Si escuchar a un profesor por cuatro horas era mucho, cuesta imaginarse tener al profesor al frente por seis horas.
Como tercer problema, indica Schiefelbein, está el que no podemos seguir formando a los futuros docentes con la tradicional instrucción frontal; debemos mostrarles metodologías que disminuyan el aprendizaje memorístico y aumenten las actividades intelectuales de nivel superior. A lo que suma, por último, la falta de buenos textos y guías para los maestros.
Todos los educadores tenemos un consenso en que la educación es la piedra angular de cualquier esfuerzo por aumentar la productividad, pero lamentablemente la política educativa no ha sabido responder a las necesidades urgentes de nuestros educandos, tanto de los colegios como de nuestros futuros docentes. Si no ordenamos nuestras prioridades, como lo indicaba anteriormente, difícilmente se trabajarán los puntos que este destacado investigador propone como elementos de mejoramiento, que definitivamente se sustentan en la seriedad de la investigación científica.
Por todo lo anterior, es dable, una vez más, recordar los postulados de este maestro de educadores, quien nunca ha dejado de estar en la contingencia de los problemas educacionales de nuestro país y también de América Latina, quien, como lo dijo la Ministro de Educación, “es una contribución al desarrollo innovador de la Educación Chilena y Latinoamericana, gracias a su importante actividad en el ámbito de la investigación científica en las ciencias de la enseñanza”.
Manuel Chacón Morales
Coordinador Escuela de Educación
