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Agosto 18, 2026

Nuevos aires polacos

Casi jactancioso, el nuevo director de la Orquesta Sinfónica , el polaco Michal Nesterowicz asegura que el Teatro de la Universidad de Chile estará a tablero vuelto la próxima temporada. Y no es su ostensible juventud o inexperiencia la que lo lleve a esta excesivo entusiasmo. Por el contrario, es justamente la trayectoria de un músico que ya a los 29 años era director de la Orquesta Filarmónica Báltica de Gdansk, la segunda más importante de Polonia, la que le da el piso para asegurarlo sin titubeos.

Por esto es que no resulta extraño que Michal Nesterowicz haya causado un hondo impacto en nuestra Orquesta. Es además un ejecutor de una febril actividad que dirige en promedio 80 conciertos al año y que viene con toda la energía y las ganas de cambiar la precaria participación que ha tenido la Orquesta Sinfónica de Chile en nuestra vida cultural desde hace unos años.

Es vergonzoso que él mismo nos venga a recordar que se trata de la orquesta más antigua de Chile, una agrupación creada por el mismo Estado y que en una ciudad con más de 6 millones de habitantes no debiera tener problemas para llenar el teatro. Pues claro que no, no debiera significar ningún problema si es que la Orquesta tiene el interés de captar nuevas audiencias y el atrevimiento de explorar nuevas armonías. Es por esto que se aplaude desde ya su idea de hacer Conciertos para niños los domingos, una actividad a todas luces indispensable si es que de verdad se pretende masificar el gusto por la música sinfónica. Y el aplauso es de pie cuando asegura que la Orquesta integrará a su repertorio el jazz y también la música incidental, perfilando con ello otra serie de posibilidades donde se podrá unir el cine y otras artes junto a la música. Y como es un joven acostumbrado a desplazarse de un país a otro en su Europa natal, es que no duda en planificar giras a otros países de Latinoamérica, un intercambio que hace rato se extraña y resulta más que necesario cuando hay naciones cercanas que pueden exhibir bajos puntos de crecimiento pero altos índices culturales.

Celebramos a los músicos de la Orquesta Sinfónica y a las autoridades del Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad que apostaron por esta figura joven que ya promete cambios fundamentales en el ambiente musical criollo. Porque ya es un hecho que las esperanzas en torno a las promesas presidenciales que hablaban de “refundar el Teatro Municipal” y de abrirlo a nuevas audiencias estaban perdidas. Ahora los ojos están puestos en esta joven batuta de 33 años que esperamos también logre sensibilizar a las autoridades, sobre todo a la ministra de cultura, que no quiere entender que la Orquesta Sinfónica de Chile le pertenece a Estado que ella representa y que se le debe entregar un Teatro moderno para seguir el derrotero que este polaco nos ha trazado.

El Centro Cultural Gabriela Mistral, la gran obra de infraestructura cultural con la que el gobierno de Michelle Bachelet quiere ingresar al Bicentenario de nuestra Independencia, debiera considerar un espacio para este cuerpo estable como también los otros que asumió la Universidad de Chile, a saber el Coro Sinfónico y el Ballet Nacional Chileno. De otro modo, no se entendería el espíritu que insufló ese olvidado programa de gobierno y que tantas ilusiones despertó en sus votantes de entonces.