Asimismo, los habitantes de Licanten, luego de reunirse en el Estadio Municipal, acordaron izar banderas negras en sus casas demandando trabajo.
El diputado UDI Sergio Correa pidió no seguir “con una campaña sostenida en contra de la planta para que se cierre”, por que “los únicos que vamos a perder vamos a ser los curicanos y la zona de la costa, que vive de esta planta”.
Por otro lado, el alcalde Héctor Reyes apuntó que cuando la planta empiece a trabajar “no puede seguir contaminando, pero no se puede cerrar, porque Licantén ahí sí que perdería bastante”.
La comisión de Medioambiente de la Cámara Baja estimó el viernes que la nueva planta de tratamiento de riles de Licancel debería estar operativa dentro de 60 días, aunque declinó referirse a un plazo para la reapertura del complejo industrial.
Las aguas del río Mataquito y la fauna que lo rodea quedaron severamente dañadas debido a dos derrames de tóxicos ocurridos los pasados días 5 y 18 de junio, y que provinieron desde la cuestionada planta de Celco.
