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Agosto 18, 2026

Sin novedad en el frente

Jueves 5 de junio en Santiago. Llueven tres gotas. La ciudad, como de costumbre en estos casos, está colapsada. Un trayecto que normalmente toma diez minutos te lleva más de una hora. En avenida Providencia, dirección Plaza Italia, dos filas interminables de autobuses inmóviles recuerdan la época del transporte de antes de la modernidad del Transantiago. Por la mañana, un sonriente y complacido ministro de transportes ha asegurado en la tele que todo va bien – y mañana mejor -, gracias a la pomada mágica, la “fiscalización”, suerte de panacea chilensis para cualquier mal que resistiese a la otra pomada nacional: la “transparencia”.

Los noticieros cuentan que un “sostenedor” de la educación cobró antes de desaparecer en cuerpo y alma, dejando cientos de niños y decenas de profesores en la puta calle. Dos carabineros montan guardia para impedir que los niños entren en la escuela y tú te dices que en los países civilizados la policía hace exactamente lo contrario. La distribución del ingreso sigue  siendo vergonzosa, el salario mínimo, muy mínimo, la Constitución y el modelo económico: los de Pinochet. El húmedo frío debiese sensibilizar al personal, lo que explica que se pida plata en las calles para “Un techo para Chile”, iniciativa que se propone terminar con los campamentos, otrora callampas. Las alcancías que te tienden tienen la forma simbólica de la ambición  gubernamental: una mediagua. Si se pide plata en las calles se debe a que las decenas de miles de millones de dólares del superávit fiscal no pueden ser gastados en cosas útiles hasta que no haya “un período de vacas flacas” (sic), de lo que se deduce que quienes viven en callampas atraviesan un fasto período de “vacas  gordas”. Estas cosas no se inventan: son parte del milagro chilensis. Los noticieros de hoy, como los de cada invierno, se atardan sobre los miles de niños que saturan los consultorios en razón de enfermedades respiratorias provocadas por la contaminación. Las imágenes de madres esperando horas y horas que alguien se ocupe de los regalones sugieren que no se filma nada nuevo y solo se reciclan las imágenes de años anteriores. En el otro tema recurrente, la delincuencia,los comentarios se centran en la falta de severidad de los jueces que liberan demasiado fácilmente los malandrines sin prontuario visible. Gobierno y oposición critican a los magistrados y exigen mano dura como nunca han tenido el coraje y la decencia de hacerlo con relación a los criminales de la dictadura. Los escasos condenados por crímenes contra la humanidad son liberados a un ritmo ligeramente superior al de los fallos que les envían a chirona. Tal vez por eso el ejército interrumpió el descuento por planilla que se operaba en los salarios de los uniformados, cuyo monto era destinado a defender a los criminales. En adelante, aseguran, el descuento será “voluntario” – lo que confirma que hasta ahora era obligatorio -, y su gestión será confiada a una ONG, (¿la king k-ONG?), dedicada a la defensa de los gorilas. El ejército no precisa si entregará las pruebas de los delitos cometidos por los uniformados, pruebas que niega tener pero que hace unos días fueron aportadas por un oficial involucrado en el asesinato del general Prats. En la civilidad el escándalo nuestro de cada día no falta, es cosa de escoger. Desde luego nadie es responsable de nada, aparte Sebastián Piñera, condenado a pagar una millonaria multa por delito de “iniciado”. Además de no tener palabra es pillín, lo que no le impedirá ser candidato a la presidencia en el 2009. O a lo mejor es precisamente por eso. ¿Bachelet? Bien gracias. Tú te dices que debe estar encontrando largo el  tiempo. En la fértil provincia y señalada, como te decía, sin novedad en el  frente…