Las últimas declaraciones de Arancibia al portal terra son claramente unas declaraciones que comprometen a dos poderes del Estado, supuestamente independientes entre si, y lo hace desde .la tribuna del tercer Poder del Estado como lo es el poder legislativo del cual Arancibia es representante. Salir de este Poder del Estado para defender la fuga de un cobarde criminal, es un acto abiertamente atrevido y ofensivo a los otros Poderes del Estado.
Afirmar que en la dictadura existía un Estado de Derecho, conociendo hoy las actuaciones de el Poder judicial de entonces, es sencillamente una afirmación falaz y propuesta con interese oscuros.
Comparar la fuga de Iturriaga con la clandestinidad de miles de chilenos que fueron obligados a esconderse y/o salir al exilio durante la dictadura, es otro acto de fragilidad mental de quien se atreve a hacer semejante comparación.
La diferencia la marca en que uno se esconde para salvar la vida en un Estado sin derecho ni ley, en un Estado donde impera la ley del silencio y ley del crimen recompensado que no da ninguna garantía a la vida, ni menos a un juicio con la mínimas garantias que la ley fija, porque todo lo controlan los esbirros del dictador. Pero Arancibia no se queda ahi, no le basta con poner en un mismo plano a un criminal y a la Presidenta de los chilenos. Luego acusa sin más diplomacia que la de un vendedor de verduras en una feria cualquiera pudiera tener, al Poder Judicial.
Que un Senador en activo, en representación popular, sin preocuparse de tener la miníma compostura al momento de dirigirse a los otros poderes del Estado, al ofender públicamente a la jefa del Ejecutivo, y de lanzar acusaciones sobre el Poder judicial, convierten a este ex marino de la dictadura en una persona no apta para desempeñar las altas responsabilidades para la cual fue investido. Confundir a un delincuente que tiene un historial criminal a sus espaldas, que ha sido juzgado y condenado con todas la garantías legales, esas mismas garantias que cuando Iturriaga y Arancibia eran altos oficiales durante la dictadura, le fueron denegadas y cercenadas a una gran mayoría de chilenos. Confundir esta huída cobarde para escapar a la ley, con la necesidad de miles de chilenos que tuvieron que esconderse o marchar a otras fronteras para salvar sus vidas, es un acto despreciable de manipulación de nuestra historia.
Pero este acto también deja claramente establecida la compenetración y complicidad que la derecha chilena actual tiene con un pasado oscuro y doloroso aún para millones de chilenos.
Pero aú queda otro detalle escalofriante que podemos extraer de las declaraciones de este personaje, que al parecer de barcos algo sabrá, pero de politica y leyes? más sabe mi gato de matemáicas.
Desvía la responsabilidad a los jueces de encontrar los desaparecidos, haciendo un juego maquiavélico de cara a las victimas de los atropellos a los derechos humanos en Chile, intenta emplear el axioma principal del derecho romano. “
El inocente es inocente hasta que no se demuestre su culpabilidad ” y con esta sencilla ecuación demagoga, delega a los poderes del Estado la responsabilidad de encontrar los cuerpos de los desaparecidos, procurando a la vez minimizar las actuaciones de sus propios camaradas militares en estos asuntos, asuntos que afectan a millones de chilenos y que sabemos donde se esconden los culpables. A ver si en otro arranque de desparpajo gremial, se le ocurre a este sujeto de representación popular, la idea de demandar a los otros poderes del Estado por incumplimiento en sus funciones y deberes al no poder encontrar los que sus amigotes dee entonces hicieron desaparecer.
