Las torpezas, las negligencias de la implementación del Transantiago, han hecho que la derecha tome una bandera del pueblo que ni la coalición de gobierno ni la izquierda han querido tomar. Al PC, Verdes y/o Humanistas se les podría perdonar por su inexistente representación parlamentaria, pero el viejo y gastado caballo ganador de elecciones llamado Concertación está perdiendo una jugada a favor de los Larraínes que no les quedó otra que “defender a la gente” de los grandes empresarios y del Estado que no supo tratar con los privados.
Parece que no bastó con el cambio de ministro, con los millones extra, pareciera que los “cerebros” del gobierno filosofan mucho con conceptos muy intelectuales como Chile –Primero, Calentamiento Global, Laguismo, MAPU, OEA, Expansiva…que poco y nada saben de la humillación de millones de chilenos que provoca, por ejemplo, estar como sardinas enlatadas en el metro o en la micro, si es que logran subirse a estos medios de trasporte. Transantiago fue la gota que rebasó el vaso, a los teóricos les hace falta dejar un ratito las cómodas bibliotecas de universidades privadas (no hay una que no sea privada a estas alturas), las reuniones en la playa, los escritorios en consultorías: ahora tienen que meter sus lindos zapatos al barro para no cederle el resto del 100 por ciento del país (el resto ya está, medios de comunicación y la mitad del parlamento) a sus adversarios políticos.
Volvamos al título, el río revuelto ganancia de la derecha. El colapso del sistema de transporte urbano en Santiago provoca diariamente una degradación humana en millones de personas en la capital y aquí no se trata solamente de cifras, porque conviene decir que los transeúntes capitalinos no son números; son, somos, personas que sienten, que comen, tienen esperanzas y una vida como cualquiera de los intelectuales de la Concertación.
Desde esta primitiva reflexión, la derecha vio que al menos existe un porcentaje de santiaguinos que tiene derecho a voto, así que han hecho campaña para “defender a la gente”, así lo podemos escuchar del propio, presidente de la Udi, Hernán Larraín, al criticar el anuncio del ministro Cortazar de traspasar 290 millones de dólares extra para financiar el Transantiago.
“No aceptaremos que los errores del gobierno, los pague la gente”
“Nosotros no le vamos a pasar la cuenta del fracaso del gobierno a la gente. Lo justo sería que quienes son los responsables de este tremendo error, por su negligencia, lo pagaran de su bolsillo, porque está bueno que los fracasos de las políticas públicas, por malos diseños, por malas implementaciones la terminen pagando todos los chilenos”, dijo el presidente de la Udi.
En compañía de los senadores Evelyn Matthei y Pablo Longueira, Larraín Hernán, se colgó del Transantiago para preguntarse qué ocurrirá ahora con otros temas sociales, tales como los deudores habitacionales, pues éste “tiene tal vez un costo muchísimo menor que el tema del Transantiago, y nosotros queremos que el Gobierno no reaccione bajo la teoría del salame, que va cortando pedacito por pedacito, sino que tenga una visión global”.
Volvamos al título, el río revuelto ganancia de la derecha. El colapso del sistema de transporte urbano en Santiago provoca diariamente una degradación humana en millones de personas en la capital y aquí no se trata solamente de cifras, porque conviene decir que los transeúntes capitalinos no son números; son, somos, personas que sienten, que comen, tienen esperanzas y una vida como cualquiera de los intelectuales de la Concertación.
Desde esta primitiva reflexión, la derecha vio que al menos existe un porcentaje de santiaguinos que tiene derecho a voto, así que han hecho campaña para “defender a la gente”, así lo podemos escuchar del propio, presidente de la Udi, Hernán Larraín, al criticar el anuncio del ministro Cortazar de traspasar 290 millones de dólares extra para financiar el Transantiago.
“No aceptaremos que los errores del gobierno, los pague la gente”
“Nosotros no le vamos a pasar la cuenta del fracaso del gobierno a la gente. Lo justo sería que quienes son los responsables de este tremendo error, por su negligencia, lo pagaran de su bolsillo, porque está bueno que los fracasos de las políticas públicas, por malos diseños, por malas implementaciones la terminen pagando todos los chilenos”, dijo el presidente de la Udi.
En compañía de los senadores Evelyn Matthei y Pablo Longueira, Larraín Hernán, se colgó del Transantiago para preguntarse qué ocurrirá ahora con otros temas sociales, tales como los deudores habitacionales, pues éste “tiene tal vez un costo muchísimo menor que el tema del Transantiago, y nosotros queremos que el Gobierno no reaccione bajo la teoría del salame, que va cortando pedacito por pedacito, sino que tenga una visión global”.
Por tanto habría llamar a terreno a varios sociólogos, ingenieros en trasporte, ministros, subsecretarios que han hecho mal su trabajo. ¿Negligencia o incapacidad? , La presidenta podría mover algunas piezas, pero si no hay con quién reaplazarlas o si no quieren embarrarse los zapatos?.Falta un tiempo para las elecciones legislativas y presidenciales, pero el lobo ya se ya se pudo la piel de oveja hace rato y parece que no lo va parar nadie.
