El año 2005, un chispeante médico neurólogo, cubierto bajo el seudónimo de Valentino Reyes, a la manera de Neruda en Los Versos del Capitán, apareció en la escena literaria y científica con un libro cuyo título generó alarma pública: “Manual del Infiel Chileno”. Con una portada sugerente, llamativa – aparecía una coqueta morenaza desafiando la rigurosidad de La Moneda-, sumado a los escalofriantes consejos para convertirse en un conquistador de primera calidad, en un sujeto serio del adulterio y de la embestida erótica, ganaron admiración por parte de los ávidos lectores y, de manera especial, de aquellos escritores proclives a la sana lujuria. El libro, por suerte, no llegó jamás a oídos de los seudo moralistas, que se sobresaltan por una píldora y no por los niños indigentes que venden sus pequeños cuerpos para comer.
Dos años después, ahora con la identidad autentica de Roberto Arellano, ex Valentino Reyes, el escritor neurólogo reaparece con otro libro que, desde el título, también genera taquicardia: “Usted…¿ronca?”(Andros Impresiones, 2007).
El título, que es una mortal pregunta, deja atónito: ¡todos roncamos! Aquí hay que separar a aquellos que se ufanan de “roncar en la casa y contra la señora”, que emplean irresponsablemente el dicho, pues el ronquido enajenado que uno desahoga en las horas muertas del sueño, tiene peligros y consecuencias que este autor establece de forma clara a lo largo del libro.
En una ligera encuesta literaria, acerca de los escritores que roncan, se ha determinado de famosos Roncadores: Neruda, Pablo de Rocka, Skármeta, el gordo Soriano, Nicanor Parra, etcétera. Las mujeres no se quedan atrás: Gabriela Mistral y María Luisa Bombal sobresalen con méritos propios. Un destacado y vigente poeta, reconoció una culminación sentimental por el infeliz ronquido que enloquecía la apacible intimidad del lecho. Es uno de los grandes interesados en leer este libro…
“Usted …¿ronca?”, comienza con un excelente capítulo literario de las perturbaciones de los sueños nocturnos, narrado como experiencia vital, directa, por el propio autor, quien se agazapa bajo dos personajes para reconocer el recorrido silencioso de esta enfermedad, que causa un deterioro cognitivo que se refleja cada día en la carencia de un rendimiento físico y mental, que cuesta comprender que vienen por los ronquidos, enfermedad tan vetusta como el hombre, que hasta la aparición de este libro se consideraba como antecedente del “buen dormir”, y no como una fatídica señal que algo falla un nuestro sistema respiratorio.
Con un lenguaje llano, brioso, natural, chispeante, Roberto Arellano desarrolla, en el segundo capítulo, en cuatro capítulos, los principales aspectos del síndrome de apnea obstructiva del sueño. El detalle de cada enfermedad, es relevante, potente, y deja con ganas de visitar a un galeno.
El resumen de este maravilloso ensayo literario y científico, no deja mecha parada: un porcentaje mayoritario de la población mundial…¡ronca! Roncan los Presidentes, políticos, parlamentarios, futbolistas. Los asesinos también roncan, y los diplomáticos tampoco pueden dejar de roncar.
Y quienes padecen los griteríos insanos del que duerme, son “los testigos”, es decir los tiernos acompañantes que se quedan con los ojos abiertos al lado, quienes luego de recurrir a los pellizcotes a los brazos, a cubrir los oídos con la almohada, se quedan con la única y cruda posibilidad: abandonar al inconciente roncador, como le sucedió a mi amigo poeta, gran roncador de la silente noche, y no “roncador de la casa y de su señora”, como ingenuamente creía.
“Usted…¿ronca?”.
