Transcurridos 131 años, ni el etanol, que se hace de azúcar y almidón, ni el biodiesel, que se fabrica con oleaginosas como la soya, el girasol, la colza o la palma, entre otras, se han convertido en un energético alternativo y eso que la producción de etanol se ha duplicado y la de biodiesel triplicado. Sólo se usan para mezclarse con la gasolina, pero ésta sigue siendo mayoritaria en la mezcla porque un litro de etanol produce el 67 por ciento de la energía que proporciona un litro de gasolina. El etanol sirve más como combustible. Pero hay otra serie de circunstancias que considerar.
Una de ellas, y muy importante, es cuándo los biocombustibles son redituables en reemplazo del petróleo, o dicho de otra manera, qué precio debe tener el petróleo para que el etanol y el biodiesel resulten más ventajosos. Según el BID, el etanol brasileño, de caña de azúcar, es más conveniente cuando el petróleo se cotiza entre 35 y 40 dólares el barril. El estadounidense, que es de maíz y sale más caro, cuando el barril está a 60 dólares y el biodiesel europeo, cuando está a 80 dólares el barril de crudo. Eso nos obliga a recordar que el ex presidente Carter firmó una ley para producir combustibles sintéticos, pero el proyecto se abandonó en la administración Reagan porque el precio del petróleo había bajado a un nivel satisfactorio para Washington. Se trata, entonces, de algo muy distinto a lo que se plantea.
POLÍTICAS CAMBIANTES
El 4 de septiembre de 2006, el presidente George Bush dijo en un acto público:”En mi opinión este país debería continuar desarrollando la energía nuclear si queremos ser menos dependientes de fuentes de energía extranjeras”. Y agregó “La energía nuclear es segura, la energía nuclear no contamina, y la energía nuclear es renovable”.Pero hoy está al borde de la querra con Irán porque ese país pretende desarrollar la energía nuclear. Lo que es bueno para Estados Unidos dejó de ser bueno para los demás, como señalaba la lógica imperial, porque amenaza con igualar.
La pasión por los biocombustibles y en especial el etanol, forma parte de un nuevo proyecto de dominación no sólo de América Latina sino del sur subdesarrollado. Fracasado en su guerra para controlar el petróleo de Medio Oriente, Bush “descubre” los biocombustibles en un intento de remontar el descrédito en que ha caído en su propio país y aparecer como el presidente que sigue buscando defender la seguridad nacional. El trasfondo, sin embargo, es el de un nuevo negocio que puede resultar fatal para nuestros países.
Pese a todo lo que se habla de los biocombustibles estos representan apenas el 1 por ciento de los combustibles que se usan para el transporte, mezclados con gasolina. Se estima que América Latina, por tener baja densidad de población, es uno de los mejores lugares para producirlos, dentro del concepto de no depender de países considerados políticamente inestables. Al fin que la historia ha comprobado que los cuartelazos y las dictaduras en la región siempre han sido obra de los vecinos del norte.
Para poner en práctica la iniciativa se requieren grandes extensiones de tierra, de las que los países desarrollados no disponen, y de grandes capitales de los que nosotros no disponemos. Incluso Estados Unidos tendría que revisar la materia prima que usa, porque el maíz con que fabrica su etanol necesita el doble de la superficie de la caña de azúcar con que lo fabrican los brasileños. Se afirma que esto permitirá crear millones de empleos, que acabarán con la pobreza .En la industria brasileña del etanol trabajan 500 mil personas y la pobreza en el país no ha disminuído. Es más, las condiciones en que trabajan, cumpliendo jornadas de 12 a 14 horas,son consideradas “degradantes”.Un diputado oficialista dijo:”Las usinas usan hasta satélites para prever erosiones y pérdidas en la siembra, pero a la hora de la cosecha retroceden a los tiempos de la esclavitud”.
EL LADO POLÍTICO
En la parte económica,son numerosos los inversionistas de todo el mundo que buscan participar en el nuevo negocio. Ya se anunció que el multimillonario estadounidense George Soros compró a través de su compañía Adeco el proyecto de caña de azúcar y etanol Angélica Agroenergía en Matto Grosso do Sul, por el que pagó 900 milones de dólares y debe estar produciendo para el próximo año. Se dice también que Bill Gates invirtió en el etanol brasileño, lo que anticipa que muy pronto las tierras disponibles en la región pasarán a manos extranjeras, seguramente a muchas de las transnacionales que hoy explotan el petróleo.
Pero el asunto tiene además un lado político. Frente a una América Latina y un Caribe cuyos habitantes son críticos de su gestión y un congreso que lo acusa de descuidar a la región y lo censura por la guerra de Irak, Bush necesita recuperar posiciones y, si puede, disminuir la figura del mandatario venezolano Hugo Chávez,a quien no se nombra pero no por eso deja de estar presente. Y también Lula necesita acomodar posiciones para buscar un tercer mandato cuando su sucesor cumpla su primer período de gobierno.Para eso requiere dejar un país próspero y piensa que el etanol puede ayudarle.
Lula, entusiasmado por ser el primer presidente sudamericano que es recibido en Camp David, dijo que era el momento de corregir lo que no se había hecho bien el siglo pasado y que para garantizar el fortalecimiento institucional y económico de los países latinoamericanos había que pensar en la “integración física” y anunció “Yo invité a Estados Unidos y al Presidente Bush a ser socios en esa integración”.A unos cuantos mandatarios sudamericanos no les gustará la invitación, pero Lula contará con el beneplácito del uruguayo Tabaré Vázquez y del ex presidente chileno Ricardo Lagos que también quiere reelegirse ,para el 2010, y que en un artículo reciente propuso crear “una agenda eficiente con Estados Unidos”. Nubarrones divisionistas sobre la integración.
