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Agosto 20, 2026

Alvaro Uribe: Un presidente en apuros

Después de presentarse como el hombre que iba a pacificar a su país, el presidente colombiano Alvaro Uribe aparece inmerso en un escándalo que incluye a sus más cercanos colaboradores y también al jefe del ejército, por lo que ya fue advertido y criticado tanto por el presidente Bush como por las instancias de presión de que dispone la Casa Blanca.

Quiso el azar, talvez ayudado por alguna agencia estadounidense, que poco antes de que el mandatario del norte llegara a Colombia en el marco de su gira latinoamericana, una decena de legisladores allegados a Uribe fueran acusados y detenidos bajo el cargo de planear con  grupos paramilitares acciones represivas que culminaron con el asesinato de políticos opositores. Como se recordará, eso determinó que la ministra de Relaciones Exteriores de Uribe tuviera que renunciar al cargo porque uno de los detenidos es su hermano y otro de los acusados, aún prófugo, es su padre.

Pero a pesar de esta limpieza del escenario en que se recibiría a Bush, éste le lanzó una advertencia a su anfitrión. Le dijo que tenía que juzgar a los políticos presos y aclarar todo el caso sin favoritismos, porque eso sería muy importante para el congreso de Estados Unidos, donde ahora son mayoría los demócratas. Y como el congreso es el que aprueba o rechaza los miles de millones que se destinan al llamado Plan Colombia, la advertencia tuvo también visos de amenaza.

Uribe se ha convertido en el único aliado absolutamente incondicional de Estados Unidos en América Latina porque sigue a cabalidad los lineamientos políticos que surgen del norte. Aunque proviene del Partido Liberal, dividió a ese partido en 2002 para postular a la presidencia de la república, división que persiste. Desde un comienzo se lo vinculó con las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, que son los paramilitares. Ese verdadero ejército, que llegó a tener 30 mil hombres armados, fue creado y/o financiado por latifundistas y empresarios, entre ellos los ejecutivos de empresas transnacionales, supuestamente para que les dieran protección.

En los hechos las AUC, ahora disueltas y transformadas en bandas criminales, fueron usadas para reprimir a todo el que osara pedir alguna mejora en su salario o condición de vida y cuando emergía alguna figura política opositora, era asesinada por los paramilitares como lo demuestra el caso de los legisladores oficialistas presos. Pero eso no hubiera molestado a los estadounidenses, si no fuera porque las  AUC y sus creadores terminaron generando altos niveles de corrupción y una enorme red de narcotráfico que incluye a toda clase de empresas no sólo colombianas, sino de varios países, como Belice, Ecuador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México y Panamá, según la última lista del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

MAR DE FONDO

Hasta aquí hemos hecho una apretada reseña de los elementos visibles que inciden en los problemas que enfrenta Uribe.Como habrán advertido, no hemos mencionado a las organizaciones guerrilleras, en particular a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC,que son las más importantes, controlan territorio y tienen un programa de gobierno. Y no lo hemos hecho porque las FARC son algo distinto al entramado al que nos hemos referido. La guerrilla surge en Colombia como un mecanismo de defensa de la población frente a la violencia de los enfrentamientos políticos entre liberales y conservadores.

Desde 1830 a comienzos del siglo XX, Colombia tuvo nueve guerras civiles nacionales, catorce guerras civiles locales y dos guerras con Ecuador. Se produjeron, además, tres cuartelazos y se dictaron once constituciones. Ya en el siglo XX, ingresaron las empresas estadounidenses que agotaron las reservas petroleras del país y controlaron entre el 80 y 90 por ciento de la producción de bananas y la minería y el 98 por ciento de la producción de electricidad y gas.En ese contexto surge, en la primera mitad del siglo, Jorge Eliécer Gaitán, un liberal antioligárquico que encabeza un amplio movimiento popular.

Gaitán es asesinado en 1948 y se produce el Bogotazo ,un estallido popular que determina que otro liberal organice un primer grupo guerrillero, a la par que se produce en Barrancabermeja, pueblo petrolero, un hecho político trascendente, como fue la creación de la República Popular de Barrancabermeja integrada por trabajadores y dirigentes liberales, que duró diez días en el poder. Esta conjunción de hechos originaron nuevos enfrentamientos que costaron, hasta 1957 unas 300 mil vidas.Ese es el origen real delas actuales guerrillas, porque también las hubo en las anteriores confrontaciones de liberales y conservadores.

A lo largo de esta historia, Estados Unidos no intervino en la forma en que lo hace ahora, cuando ha creado un plan específico para ese país, el Plan Colombia, que ya ha recibido 3 mil millones de dólares y que en lo que Uribe llama la segunda etapa recibiría entre 3 mil y 4 mil millones de dólares más.¿Para qué ha servido esa millonada que casi duplica la “ayuda” que Bush se dedicó a echarnos en cara en su reciente gira? Ni ha democratizado y pacificado a Colombia y tampoco ha eliminado la corrupción y el narcotráfico.

Lo que sí ha hecho el Plan Colombia es establecer la más importante cabeza de playa de las fuerzas armadas estadounidenses en territorio colombiano y por ende en América Latina. Y desde ese país estratégicamente situado puede desplazarse adonde quiera: el Caribe, América Central y América del Sur. Cabe preguntarse, entonces, cuál es el mar de fondo en que se desarrolla esta nueva actitud hacia Uribe.

REGIONALIZACIÓN DEL PLAN COLOMBIA

Mientras la administración Bush intentaba controlar y apoderarse  del petróleo del Medio Oriente, el Comando Sur de las fuerzas armadas estadounidenses le cuidaba el patio trasero. Pero ese Comando no intervenía directamente en los acontecimientos políticos de nuestros países, los registraba y proponía algunas iniciativas  como atención médica a través de sus barcos, pero eran otras las agencias encargadas de inmiscuirse en lo político y lo hicieron sin mucho éxito, como lo demostraron las elecciones presidenciales realizadas en numerosos países del subcontinente el año pasado.

Aunque los presidentes elegidos no son lo que comúnmente se entiende por izquierdistas, sus características inquietan a Washington y los tiempos ya no están para cuartelazos como los de antaño ni para dictaduras como las que se implantaron en América del Sur en la segunda mitad del siglo pasado.El problema, no ya de la administración Bush sino del establishment estadounidense, es cómo operar para no perder el control de su entorno geográfico en un mundo que más para mal que para bien se ha globalizado.

Ya está claro que las áreas de influencia están en crisis ,los tratados de libre comercio ahora se firman con más facilidad entre países latinoamericanos y potencias económicas nuevas como China e India, que con Estados Unidos. Ya no es posible retroceder en el tiempo y para crear peligros o nuevos enemigos fantasmas o reales Estados Unidos necesita que su cabeza de playa funcione y eso no está ocurriendo. Uribe,reelegido en el cargo con el 28 por ciento del 45 por ciento de los votos  emitidos, como ha apuntado una analista colombiana, ha fracasado hasta ahora en lo que es su cometido real, o bien no lo entendió. Mientras, el ex presidente César Gaviria, que se cuenta entre los consentidos de Washington, está renovando y reforzando al partido Liberal del que Uribe se marginó.