Lo de la “tardanza y el abandono”, revela más bien la incapacidad de las oligarquías y las elites del poder en los estados, para manejar la gobernabilidad sin el apoyo –paternalista además- de una potencia mayor. Las notas editoriales en The Washington Post al respecto, es un reflejo de que este paternalismo o neo colonialismo es un requisito para la normalidad de las relaciones. No es Hugo Chávez el problema, es un problema ancestral, de origen.
¿Quién abandona a quién?Es exagerado pensar que EEUU haya abandonado a América Latina, – en el Caribe anglófono el esquema de relaciones internacionales es diferente. El dato que la ayuda militar ha crecido en la última década casi al nivel de la ayuda económica de 2004 (Landau IPS; 2005), desmiente el candor de esas elites que se sienten abandonadas. La ayuda militar aumentó, por el brusco cambio en las prioridades internacionales de los EEUU. El que la política exterior de muchos países se haya impregnado de la lucha contra el terrorismo y las nuevas amenazas a la seguridad, es también un problema de la alta permeabilidad de las políticas estado de los países a los diseños de potencias externas. No es solo un problema de la gravitación que ejerce los EEUU.
Es probable que la ayuda económica, que llegó a U$S 1.6 billones en 2004, y que en 2006 se redujo a U$S 1.4 billones, influya a deducir equivocadamente esa desatención. Por el contrario, en el período 2000- 2004, la ayuda económica casi se duplicó, de U$S 862 millones en 2000, a ese peak de 1.6 billones de 2004 (datos oficiales).
No obstante esta reducción de ayuda gubernamental, sólo en 2005, las compañías estadounidenses invirtieron U$S 353 billones en América latina, empleando a 1.600.000 personas. Además, la agencia internacional para el desarrollo (AID), registra algo más de 300 organizaciones no gubernamentales con sede en los EEUU, repartidas en la región. Donde sí ha habido una merma mayor, es en las inversiones extranjeras directas. De U$S 78 billones en 2000, se redujeron a U$S 36 billones en 2004 (Landau 2005; IPS). Esto en parte explica las agudas desigualdades, y que la fuerte oscilación en las tasas de crecimiento de los países en la región.
Cuan impopulares son Bush y los EEUULa gira ha servido también para detectar el grado de rechazo popular al presidente estadounidense que más oposición ha generado en las últimas décadas, tanto en su país como en el resto de mundo. En este sentido, la diplomacia estadounidense puede sacar cuentas alegres.
Más allá de la manifestación de 40.000 personas, organizada por la agrupación de Las Madres de Mayo en Argentina, no hubo en esta gira, concentraciones que obligaran decir: “aquí hay un continente que en forma aplastante se opone a un gobernante y a un país. Todavía más, un líder regional como Lula abrazándose con Bush y estableciendo pactos de cooperación, hace pensar. No es la primera vez que se abrazan, y los “coqueteos” entre Brasil y los EEUU, forman parte del folklore de las relaciones internacionales.¿Quién se beneficia más, Brasil o los EEUU?
Claramente ambos. Es una alianza donde Brasil podría consumar su aspiración de convertirse en una potencia regional, y donde EEUU podría contar con Brasil, como una suerte de “aliado estratégico fiel”, funcionando como poder “subrogante”, en la región y el hemisferio. Japón, el Reino Unido, Pakistán cumplen de alguna forma ese rol de aliado estratégico fiel.
A pesar de ser América latina la región más desigual del mundo, conjuntamente con Africa, los que sufren esa desigualdad, no la asocian con la política exterior de los EEUU. Al observar la difusión de los medios, algo no cuadra. Durante la gira de Bush: ¿donde estuvo en las calles, la evidencia empírica de esa impopularidad difundida por los medios?
George W, Bush debe ser el jefe de estado más monitoreado de las últimas décadas. Encuestar la gestión de Bush se ha transformado en un fetiche, así como se ha convertido en fetiche, criticarlo o denostarlo. Gran parte de la legión de conversos anti Bush, que apoyaron inicialmente la invasión a Irak, hoy día se ocupan de emplazarlo. Hay figuras ilustres como el escritor Mario Vargas Llosa, que apoyó abiertamente la invasión a Irak en 2003, transformados recientemente en furibundos anti Bush.
A juzgar por el volumen y la intensidad de las manifestaciones anti Bush en Brasil, Uruguay, Guatemala, México y Colombia, el nivel de rechazo demostrado ha sido bajo. Estas manifestaciones son minúsculas en comparación con aquellas masivas marchas contra los EEUU de los años 60, que derivaban en confrontaciones con un aparato represor de estados semi dictatoriales. Un ejemplo es la gira de Robert F. Kennedy, a mediados de esa década. Dicen que Irak es Vietnam y no ha sido Vietnam. Recién, el Senado estadounidense rechazó un plan de retiro de tropas, lo que significa que la continuidad del control en la zona no está en cuestionamiento.
Se puede deducir que la impopularidad de Bush, es agitada por los medios como otro instrumento para aumentar las ventas. O, también puede ser que en los años sesenta había una izquierda antiimperialista más numerosa y no como hoy, que se ha reducido a un puñado de agitadores al margen de las corrientes políticas dominantes. Además hay otro punto no menor. Gran parte de esa masa crítica de activistas y de dirigentes de los años sesenta que formaban parte de ese contingente antiimperialista, hoy integran las fuerzas de elite que negocian con los EEUU.
El tema central no es lo que se veLa gira de Bush coincidió con la de Hugo Chávez. Este choque de visitas hace retomar la frase acuñada por el recordado analista singalés Tarzie Vitachi: “El tema es siempre otro”.
Colateralmente, no es la agitación ideológica de Hugo Chávez el tema central, sino la penetración China con su capital, y en este sentido, en cuanto al concepto de “abandono”, la rectificación de la política exterior estadounidense se podría aplicar no solo a América Latina, sino que al resto del planeta.
Ese reclamo ha sido manifestado por la isla de Taiwán, respecto a que en cualquier momento EEUU puede dar el vamos a su reincorporación a la China continental, en una negociación a gran escala, donde entrarían las crisis de Corea del Norte, Irán, Sudán, entre otros puntos críticos. El abandono es observado por Africa Austral, para recibir ayuda en su estabilización democrática y económica. En los países de Africa Central, en lo subyacente, siempre ha existido una tensión por un mayor equilibrio frente a la supremacía francesa. La India, a pesar de los acuerdos de cooperación de los últimos tres años con los EEUU, lamenta -según se atestigua en su prensa – ser un socio secundario. India siempre ha mantenido con Rusia un lazo de cooperación militar histórico, por lo tanto ese lamento es contradictorio.
No es que EEUU haya abandonado a las naciones de esta región. Son las elites del poder las que abandonan a sus poblaciones. EEUU talvez lo que está haciendo es restarles apoyo para que resuelvan variables internas en la repartición del poder. Mientras las oligarquías en América latina no suelten las amarras para que las sociedades se democraticen en serio, es decir, que sus elites no sigan creando “monarquías locales”, creyendo en aristocracias del tipo que sean, mientras no persistan en estimular una estratificación social de desproporcionada desigualdad, la institucionalidad y el estado estarán siempre amenazados por la insurrección. Es una historia vieja.
