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Agosto 20, 2026

La Derecha crecerá en las sombras

Amplias oficinas iluminadas artificialmente, cobijarán a estos hombres, que simularán por un tiempo indefinido el trabajo que a diario ejecutan  los ministros, subsecretarios y jefes de gabinete. Contarán con un selecto personal para asistirlos, reclutados entre los incrédulos militantes de la UDI  y  RN.

Se cansaron de perder elecciones, se cansaron de ser bice-campeones, de no ser consultados, de solamente mirar desde el frente, – aún cuando estén mirando sentados confortablemente desde los asientos del Senado y de la Cámara de diputados-  para ver cómo es que sus archi-enemigos disfrutan del irreproducible placer de gobernar.
 
Hasta sus propias críticas los han hastiado, no se pueden pasar la vida viendo solo el lado negativo de las cosas. Eso, a la larga, hace mal.
 
Definitivamente esto se acabó, tomarán en sus manos el verdadero bastón del poder, sentirán realizados sus sueños que han debido postergar con cada una de las derrotas, que no han parado de sufrir, desde que el pueblo les dijo NO, hace ya muchísimo tiempo.
 
No será necesario ganar elección ninguna, puesto que éste será un gobierno paralelo, un gobierno virtual proyectado en las imágenes de la TV y la prensa que aparentemente controlan. Se trata de un juego, de un inofensivo juego virtual, una especie de reality show, en que se busca a los mejores entre los selectos participantes invitados, es el método que están aplicando, para formar la selección nacional, la selección virtual de los mejores. El que sortee todos los obstáculos será el Presidente de la República, el Presidente de la República virtual.
 
Nada es objetable de esta iniciativa política, que demuestra que sus mentores aún tienen sueños. Algo viejos ya, añoran el placer que sintieron en su propia carne, cuando aún unos niños, los capataces de sus tierras, los llevaron de la mano a algunas inolvidables noches de juerga.
 
Aún brilla en sus cansadas mentes, la ceremonia del fuego, en que aquellos jóvenes “aristocráticos”, insuflados de fervor patriótico, vieron en el nítido firmamento nortino, que reflejaba en su negro espejo, sus propias futuras vidas representadas en el cielo inconmensurable, como aquellas visibles y lejanas estrellas titilantes.
 
Vocación de servicio público, es la pomposa frase que denomina esa tendencia invencible por ejercer el poder. Lo tendrán, si, aún cuando este sea, sobre las pantallas de cuarzo de sus carísimos equipos. Tendrán placer, podrán refocilarse en sus juegos virtuales y extenuados caer jubilosos, húmedos y jadeantes sobre el cuerpo plano de la frígida tecnología que disponen por el momento. Algo es algo.
 
Si solo pudieran romper el hechizo, de ese enigmático par de palabras que dice: s-i-s-t-e-m-a  b-i-n-o-m-i-n-a-l.
 
Si pudieran seducir con buenos argumentos a la Concertación, para acordar la vuelta a los tres tercios.
 
Si pudieran reconocer públicamente que han estado 17 años cegados por un error técnico. Por ser víctimas de la inteligencia emocional, de la cual ni la ponderada Derecha chilena se escapa.
 

Acaso podrían disfrutar de una vida normal, de vivir la vida, con las necesidades primarias resueltas y así compartir algún cercano día esa dicha con sus colegas de otras latitudes, que acceden al poder, porque simplemente, las reglas electorales que los rigen, son limpias.