Sergio Brotfeld es un veterano periodista deportivo, Premio Nacional, que sigue en activo a pesar de sus 80 años de edad. La verdad es que se mantiene en plena forma y, me imagino, será porque se contagia con el entusiasmo de los jóvenes profesionales que componen el equipo deportivo de Radio Cooperativa. Es el “maestro” que no sólo le da prestigio a cualquier transmisión radial, sino que le saca lustre al periodismo radiofónico con su profunda preparación y su sobrio y riguroso manejo del idioma. Sin duda, es para admirarlo. ¡Y vaya que tiene admiradores!.
Hace unas semanas, con ocasión de las eliminatorias con Rusia por la Copa Davis de tenis, Brotfeld fue enviado a La Serena. La Cooperativa transmitía esos partidos y requería la serena presencia del contundente comentarista. Nada más llegar al entorno del estadio, nuestro colega y compañero de labores comenzó a recibir el saludo respetuoso y sincero de aficionados al tenis de toda edad y condición. Desde el veterano amante del tenis por el efecto Cornejo-Fillol-Rodríguez-Pinto, hasta los más jóvenes que viven con pasión las evoluciones de los Ríos-González-Massú-Capdeville-Adrian García.
Y para qué les cuento cómo fue recibida su presencia -otro día y como mero espectador- en un partido de fútbol de la División de Honor en Viña del Mar: micrófonos de colegas que iban a preguntarle cualquier cosa, cámaras de televisión que le enfocaban, hombres, mujeres y niños que le pedían hacerse fotografías…golpecitos en la espalda y un amical “¡Cómo está, Don Sergio!”…
Es que Brotfeld se ha ganado a pulso tal nivel de admiración. Ha sembrado con seriedad, rigor, moderación y sencillez el buen hacer del periodista de verdad, que ahora cosecha el cariñoso reconocimiento de la afición de nuestro país. Se ha convertido con sobriedad en maestro de generaciones de profesionales que han puesto en un sitial de respeto el periodismo deportivo chileno.
Chile, en un momento triste de las comunicaciones, por efecto de la farándula y de los inescrupulosos que venden vidas privadas o se inventan escándalos manipuladores, guarda todavía para si páginas brillantes escritas por personajes de verdad, construidas cotidianamente con calidad humana, cultura y respeto. Son pocos “Brotfeld” los que nos van quedando. Y menos aún, en activo…Pero nos quedan todavía para que les cuidemos, para que los mantengamos en el sitial que les corresponde como un paradigma de la profesión y, lo más importante, para que no perdamos el norte del periodismo.
García Márquez cumplió en estos días sus primero 80 años…Sergio Brotfeld, también.
O sea, y poniéndonos dentro de los márgenes de las proporciones, son dos de los que consideramos grandes del realismo mágico latinoamericano, cada uno en su talento, cada uno en su perspectiva, pero ambos en la tarea de pulir la ética de la comunicación. La edad sólo es indicativa de evolución, de respeto ganado, de experiencia acumulada, de admiración sincera.
