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Agosto 20, 2026

La involución de la derecha latinoamericana

No pocos son los síntomas que hacen pensar en una  rearticulación política de la derecha latinoamericana. Uno de ellos es la pérdida de credibilidad del proyecto neoliberal, sus buenaventuras  se  traducen en miseria, hambre y desempleo para la mayoría de la población. Sus dirigentes y partidos han resultado mal parados. Agotaron el crédito político.

Hay más pobres, crece la injusticia, la concentración de la riqueza y la desigualdad social. Verdades  difíciles de contrarrestar.  Ni la publicidad agresiva en pro de sus eslogan   ha podido evitar la catástrofe. El neoliberalismo sólo funciona  para los grandes empresarios del capitalismo transnacional. El resto de mortales participa  como fuerza de trabajo en condiciones de subordinación y sobre explotados. Por ende su implantación no suscita entusiasmo, ni consenso social.  Aún así, su doctrina se presentó como  una nueva etapa histórica. Una era, provista de una  espada justiciera capaz de infringir la derrota  al comunismo en nombre de la civilización católica, judeo-cristiana occidental. En su nombre emergió una ideología afín que promulgó la  desaparición de la explotación, la dependencia, el imperialismo y las clases sociales. Sólo existía la globalización, un bing-bang homologable a la teoría del origen  del universo. Un catalizador del orden espontáneo y complejo cuya energía simbólica era la economía de mercado. Sin embargo en su interior se ve  renacer la esclavitud infantil, las muertes por hambruna y las enfermedades endémicas. Emergieron de sus entrañas detenidos desaparecidos, gobernantes  corruptos, pederastas, cómplices de torturas, criminales de lesa humanidad. Durante el período neoliberal es cuando mas  violaciones de los  derechos humanos se han producido en todo el planeta. 
Ante tanto desaguisado los  representantes de la derecha latinoamericana buscan una salida. Sin embargo lo hacen escorandose hacia la extrema derecha. Obligados a recomponer las estructuras partidistas, el siglo XXI  no responde a los postulados  que los asesores estadounidenses vendieron en sus cursos de formación y que una parte  de las élites latinoamericanas  compraron como ingeniería y ciencia política. Allí se enseñaban tipologías sin  rigor teórico como partidos “atrápalo todo” o “cartel”. Categorías, eso sí, para que  avezados profesionales hicieran carrera y terminaran siendo diputados, senadores, alcaldes, concejales y  repitieran  como loros el lenguaje neoliberal.

Mientras tanto, la derecha política volvía a sus raíces y se torna  extremista.  Entiende la gravedad del momento, reaviva y establece  nuevas fronteras para evitar malos entendidos. Se acaban las concesiones. Es necesario mantenerse en el poder o recuperarlo si se ha perdido. Hay que pasar al ataque. La iniciativa consiste en destruir,  desprestigiar y socavar el orden si se pasa a la oposición, caso de Bolivia, Ecuador y Venezuela.  Hacer ingobernable lo gobernable. Aplicar la máxima: desestabilizar  hasta hacer  imposible la convivencia. Provocar un estado de nervios, crispar, confrontación generalizada para postular  un llamado a elecciones  anticipadas. Siempre es posible revertir un proceso democrático e incluso acudir al fraude electoral como técnica golpista.  Pero si se está gobernando, hay que desarticular a la izquierda y sus alternativas,  aplicar la razón de estado, pasar por encima de las instituciones y dar mano larga a las fuerzas de seguridad garantizando su impunidad para reprimir.
Hoy, ante tanta crisis de la derecha, sus élites, levantan un proyecto de partido de masas  antidemocrático  fundado en los restos del neoliberalismo.  Sus futuribles dirigentes son parte del propio sistema imperante. Pertenecen al orden sistémico. Liberales, conservadores y demócrata- cristianos. Lo que tienen en común es su anti-comunismo y su renuncia a los valores sociales, éticos y económicos de la democracia política. Sólo que ahora hacen gala de dicha renuncia. Para ellos, la democracia es un lastre. Son partidarios de gobiernos fuertes y prefieren la estabilidad económica a los derechos políticos de los ciudadanos. Por eso reivindican figuras como Ubico, Estrada Cabrera, Porfirio Díaz o Pinochet. Para muestra, las palabras del actual ministro de Asuntos Exteriores de la presidenta de Chile Michelle Bachelet, Alejandro Foxley, quien afirma sin sonrojarse: “Pinochet realizó una transformación sobre todo en la economía chilena, la mas importante que ha habido en este siglo. Tuvo el mérito de anticiparse al proceso de globalización que ocurrió una década después, al cual están tratándose de encaramarse todos los países del mundo. hay que reconocer su capacidad visionaria y la del equipo de economistas que entró a ese gobierno el año de 1973″. Sin comentarios.
El fundamento del proyecto pretende unificar los partidos de la derecha bajo el nombre genérico de  partido popular. Es el desarrollo de un  populismo, el único posible, el  de la derecha extrema. La financiación para encarar la propuesta de unificación  corre a cargo de fundaciones europeas y del grupo popular del parlamento europeo, siendo apadrinado por José María Aznar, su fundación y la propia Condoleza Rice. El  laboratorio sería Chile  donde ya el nombre  es propiedad de los amigos de Aznar es decir la democracia cristiana, extendiendose mas tarde en  Venezuela,  Centroamérica, Cuba, República Dominicana,  Colombia, Ecuador y Paraguay.

Más allá de las diferencias existente entre sus posibles articuladores del proyecto, el nuevo partido trata  de movilizar un voto militante en tiempos de abstención. Así, estamos en presencia de una involución que  marca el quehacer de las élites  políticas de las clases dominantes formadas en los años ochenta. La derecha latinoamericana parece haber concluido un ciclo, gobierne o este en la  oposición. Hoy por hoy y por primera vez,  la democracia deja de ser parte de su discurso y  sus dirigencias asumen sus consecuencias: una involución en sus principios políticos y además son conscientes . Ahora prometen orden y progreso, gobernanza. Por ello llaman a zafarrancho. Muerte a la democracia y a sus defensores. ¿Volverán los golpes de Estado?.