Santiago.- De manera unánime, la Corte de Apelaciones de Santiago determinó abrir nuevamente la investigación por la desaparición y muerte del menor Rodrigo Anfruns en junio de 1979, que fue cerrada por la ministra en visita Dobra Lusic en noviembre pasado, informó Radio Cooperativa. La madre de Anfruns, Paola Papi, solicitó retomar la investigación ante la Tercera Sala del tribunal de alzada capitalino.
“Se determinó reabrir la investigación decretando algunas de las diligencias que estaban solicitadas, particularmente un informe a una entidad extranjera, y la citación de algunas personas para tomarles una nueva declaración”, explicó el presidente de la sala, Lamberto Cisternas.
El informe pericial será solicitado a la Universidad escocesa de Glasgow, que se especializa en tanatología, además de la declaración de los forenses a cargo de la autopsia inicial, Alberto Teke y José Luis Vásquez.
El abogado querellante, Rodrigo Celedón, enfatizó en el alegato que lo más cuestionable de la anterior investigación policial y judicial es la data de muerte del niño, determinada entonces en el mismo día de su desaparición, el 3 de junio de 1979.
El jurista apuntó que ampliaciones -hechas en la actualidad- de fotografías tomadas a las pruebas médico forenses practicadas al menor, dan cuenta de que las marcas en su cuerpo sólo pudieron ser producidas a 30 horas del hallazgo de su cadáver, el jueves 14 de ese mes.
“Las fotos, ampliándolas, comprueba uno además que tiene tres heridas que parecen quemaduras de cigarro y eso debe ser investigado para determinar la fecha más posible de la fecha de muerte del niño”, acotó Celedón.
El informe pericial será solicitado a la Universidad escocesa de Glasgow, que se especializa en tanatología, además de la declaración de los forenses a cargo de la autopsia inicial, Alberto Teke y José Luis Vásquez.
El abogado querellante, Rodrigo Celedón, enfatizó en el alegato que lo más cuestionable de la anterior investigación policial y judicial es la data de muerte del niño, determinada entonces en el mismo día de su desaparición, el 3 de junio de 1979.
El jurista apuntó que ampliaciones -hechas en la actualidad- de fotografías tomadas a las pruebas médico forenses practicadas al menor, dan cuenta de que las marcas en su cuerpo sólo pudieron ser producidas a 30 horas del hallazgo de su cadáver, el jueves 14 de ese mes.
“Las fotos, ampliándolas, comprueba uno además que tiene tres heridas que parecen quemaduras de cigarro y eso debe ser investigado para determinar la fecha más posible de la fecha de muerte del niño”, acotó Celedón.
“Si no es el domingo 3 de junio, toda la versión policial, oficial, se cae absolutamente y estamos derechamente frente a un crimen de secuestro, tortura y muerte de un niño por acción de agentes del Estado”, concluyó.