Tenemos Concertación para rato

 Una fría y sensata mirada a los resultados electorales desde el plebiscito en que ganó el No, hasta las últimas en que el pueblo de Chile eligió a la doctora Bachelet, nos permite obtener el siguiente dato: Siempre gana Concertación.

La designación de los candidatos a presidente – al menos en el caso de la alianza ganadora-, está íntimamente ligada a la existencia misma de la alianza. Esta fórmula, les permite a sus dueños, la monopolización de los votantes de izquierda, que siempre se han inclinado hacia la Concertación, para evitar que gane la alianza de derechas. La izquierda nunca ha podido levantar una lista que pueda competir con estas otras dos que están ya consolidadas en el tiempo y en la costumbre, de modo que no llega con fuerza ni respaldo para levantar con seriedad, una candidatura a presidente, que nos haga otra vez soñar.
 
El sistema electoral, llamado binominal, ordena el juego político. La Concertación ha sido diseñada y probada con éxito en todas las elecciones, pensando precisamente en el modelo binominal. Sus diseñadores logran agrupar en un solo gran sector mayoritario, desde la centroderecha DC pasando por el centro político, hasta la izquierda socialista. Tal es la constitución de la alianza invencible.
 
Por otro lado la derecha sigue confiando en el sistema que ellos mismos crearon y no están dispuestos emocionalmente a reconocer que se han equivocado. Ellos sueñan con controlar el poder ejecutivo, ellos quieren gestionar el modelo neoliberal impuesto. Su espurio origen democrático, por no decir pinochetista, los hace delirar con el recuerdo del poder que tenían por entonces. Un presidente de derecha, más el poder económico, más el control total de los medios de comunicación ( TVN ), son los ingredientes del codiciado festín que jamás se darán.
 
Sabemos que se necesita quórum calificado para modificar el sistema electoral, sabemos que la Concertación no tiene ni el más remoto deseo de cambiarlo, a ellos le resulta fácil, endosarle a la derecha, la existencia de ese modelo antidemocrático. Los poderes fácticos o burguesía criolla como quiera ud. llamarlos, evalúan bien el trabajo de la concertación, ellos están conformes con su exitosa gestión, están tranquilos y además han formado lazos de confianza que les permite avizorar un futuro de globalización, contando con su exitosa e invaluable experiencia en la gestión de conflictos que traerá el gran salto.
 
Por lo demás, nada hace pensar que algún partido o parte de él, emigre hacia la alianza perdedora para cambiar la Historia de Chile. La figura de Bachelet lentamente se consolida, el precio del cobre seguirá por muchos años arriba, la cara de Santiago está cambiando, la gente se siente parte de esta modernización del transporte y la salud.

  A decir verdad, percibo que poca bola le da la gente a los casos de corrupción pública que tiene de cabeza a la UDI y Renovación escarbando en el vertedero de las miserias humanas. La cosa no va por ahí.