Se trata de los “Rupert Murdoch” de estas latitudes, los que no dejan espacio alguno y asfixian al primer asomo de disidencia en nuestra prensa, como ya ocurrió con el Diario Siete, al que COPESA no se asoció para fomentar el pluralismo, sino para impedirlo a corto o mediano plazo, mediante un desvergonzado acto de fagocitosis. Otro acontecimiento reciente en el mismo sentido estuvo en la adquisición de el diario El Sur de Concepción por El Mercurio.
Desgraciadamente y con la anuencia de los gobiernos concertacionistas, vivimos a merced de estos nefandos personajes, que a diario nos humillan como ciudadanos y nos avergüenzan como nación.
