Escribo a sólo horas de que el pueblo de Madrid se lance a la calle en una protesta histórica, a la cual se han adherido más de centenar y medio de organizaciones, en protesta por el último atentado terrorista de la organización vasca ETA. Centenar y medio de organizaciones, entre las cuáles no aparece el derechista Partido Popular, actualmente embarcado en cerril oposición al Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
ETA puso una furgoneta-bomba, con unos 200 kilos de explosivos, en un estacionamiento de la Terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas. Dos inmigrantes ecuatorianos, humildes trabajadores que eran el único sostén de sus familias en el país sudamericano, perecieron horriblemente aplastados por las toneladas de escombros que produjo el bombazo.
Ese bombazo no sólo puso esa nota roja de sangre, sino que significó el punto y final a una tregua muy sui generis adoptada nueve meses antes por la organización extremista, en respuesta a los audaces intentos de paz promovidos por Rodríguez Zapatero. ETA, en consecuencia, no quiere la paz. Desea seguir con la irresponsable campaña de los atentados indiscriminados para obtener sus fines de independencia.
El gobierno socialista español abrió un espacio para el diálogo, para la negociación. Fue atrevido y audaz. Pero no contó con el apoyo -o un simple silencio neutral- del principal partido opositor, el Popular que preside Mariano Rajoy, pero que sigue mangoneando desde las sombras José María Aznar. Zapatero no tuvo la suerte de Felipe González, primero, y José María Aznar, después, que también abrieron desde el gobierno las negociaciones con ETA y fracasaron nada más comenzar. Ambos fueron apoyados por los partidos democráticos. Ambos se la jugaron en su día y ambos tropezaron con la cerrazón fanática de los representantes de ETA.
Rodríguez Zapatero consiguió llegar bastante más lejos, pero arrastrando la pesada maleta de un partido opositor que le ponía palitos en la rueda un día si y otro también.
Fueron nueve meses de inactividad terrorista. Fueron más de dos años sin muertos. Lástima que haya fracasado de esta manera.
Dentro de unas horas se va a producir en Madrid una manifestación histórica, donde el corazón del pueblo español va a latir junto al de Ecuador, que ahora puso las víctimas. Pero no convoca el Partido Popular. Se pone al lado de los victimarios, de los terroristas, de los antidemocráticos. Puede ponerle el envoltorio que quiera, pero el caramelo sigue siendo el mismo: cerrazón política destinada a desgastar a un gobierno legítimo, a pesar de socavar de paso las mismas bases del sistema democrático. Un partido que no ha asumido su derrota en las urnas, a pesar de que ha pasado ya bastante tiempo de ello…y España sigue su marcha con decisión en el marco del programa votado mayoritariamente. Las encuestas le ponen la luz roja, pero eso no les hace variar, aunque el propio sistema de convivencia esté en juego. Una oposición sin alternativas se descalifica por sí sola. La paz, sea donde sea, merece el esfuerzo de todos, la tolerancia de todos, la generosidad de todos. El compromiso de todos. Porque será la victoria de todos.
Dentro de unas horas se va a producir en Madrid una manifestación histórica, donde el corazón del pueblo español va a latir junto al de Ecuador, que ahora puso las víctimas. Pero no convoca el Partido Popular. Se pone al lado de los victimarios, de los terroristas, de los antidemocráticos. Puede ponerle el envoltorio que quiera, pero el caramelo sigue siendo el mismo: cerrazón política destinada a desgastar a un gobierno legítimo, a pesar de socavar de paso las mismas bases del sistema democrático. Un partido que no ha asumido su derrota en las urnas, a pesar de que ha pasado ya bastante tiempo de ello…y España sigue su marcha con decisión en el marco del programa votado mayoritariamente. Las encuestas le ponen la luz roja, pero eso no les hace variar, aunque el propio sistema de convivencia esté en juego. Una oposición sin alternativas se descalifica por sí sola. La paz, sea donde sea, merece el esfuerzo de todos, la tolerancia de todos, la generosidad de todos. El compromiso de todos. Porque será la victoria de todos.