google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 20, 2026

El que a fuego mata…: La Cremación de Pinochet

Mientras oía chirriar su grasa nauseabunda -que acumuló en un siglo de numerosos latrocinios- en el horno del Cambalache, pensaba que Augusto José Ramón Pinochet Ugarte fue nombrado Jefe de las Fuerzas Armadas por el Presidente Salvador Allende, en agosto de 1973.

Chile necesitaba un comandante que asegurara la no injerencia en los asuntos políticos de las Fuerzas Armadas del país, durante el proceso de cambios que Allende llevaba adelante junto a los partidos de la Unidad Popular. El sibilino aparentó aceptar el desafío que le pedía el Presidente, pero tres semanas más tarde lo traicionó: el día 11 de septiembre de 1973 al encabezar un Golpe Militar cuya primera y más relevante víctima fue precisamente el propio Presidente Allende quien le había entregado toda su confianza. Las Fuerzas Armadas, de larga trayectoria en el país, han tenido periodos de gran solidez institucional, pero también han pasado por momentos críticos en su historia. Lo que más las caracteriza es su composición abiertamente clasista.

Los oficiales provienen principalmente de la burguesía mientras que los soldados provienen de la clase obrera y del campesinado. Esta realidad significó que, en las principales crisis sociales del país, las fuerzas armadas, conducidas por sus oficiales, siempre estuvieron del lado de quienes representaban sus intereses de clase. Durante el gobierno del Presidente Allende, por su personal esfuerzo y por la situación político-social que invitaba a sumarse al entusiasmo por las nuevas ideas de progreso, se contó con el apoyo de oficiales de estas fuerzas que fueron tolerantes con la experiencia chilena (Schneider, Prats, Bachelet, Poblete, etc). Pero no olvidemos que la gran mayoría de los oficiales se sumó desde un principio al punto de vista de su clase y declaró enemigo a Salvador Allende y su proceso y se empeñó en derrocarlo. El general Pinochet interpretó este anhelo, aunque es necesario recordar que Nixon y Kissinger le pavimentaron el camino de tal manera que no podía rechazar el país que le fue servido en un plato. Los sucesivos gobiernos de la Concertación, que se han acomodado bien con el ordenamiento neoliberal impuesto por la espada y los Chicago Boys, han escogido la inmovilidad. Estos sucesivos gobiernos cometen el error de no cambiar los planes educacionales de sus nuevos alumnos militares. Dejan además que los EE.UU sigan llevándose a nuestros jóvenes a enseñarles sus valores imperiales en la School of Americas. Consecuente con esto mantienen una dependencia tecnológica total de la manufactura militar gringa para el buen funcionamiento de la maquinaria militar nacional. Caro volverá a pagar esta pesada herencia el pueblo de Neruda. Así fue durante los nefastos años de ese brutal régimen y así será la próxima vez, por falta de visión estratégica de los arrendatarios temporales de La Moneda. Mientras ardía el responsable de crímenes, de desapariciones, de torturas aplicadas a miles y miles, su intima cómplice -la Lucy- le lloraba como la prostituta Magdalena, sin acordarse que recibió miles de cartas rogándole que interviniera ante su marido para salvar la vida de esposos y esposas, hijas e hijos, nietas y nietos, tías y tíos, quienes entre los años 1973 a 1989 se encontraban detenidos por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y la Central Nacional de Inteligencia (CNI).

Ella nunca hizo nada por las víctimas, tal vez demasiado ocupada en su trabajo de hormiga de atesorar el/los botines del falso capitán general. Ahora su cuerpo es ceniza. El fuego del Maligno se ha apoderado completamente de él. Ahora que la ceniza del general felón yace en el horno ya empiezan a abandonarlo los ayudantes, los colaboradores, los miembros de la “familia militar”. Y se está quedando en la más absoluta soledad, que es la soledad de todos los muertos. Pero…esperen un momento…esperen un poco… Falta alguien que quiere también despedirse: Ya viene ya viene… está en la  fila de los que acuden a decirle adiós. Bueno, bueno, pero que se apure manda el ordenanza militar. Y así fue como humilde pero dignamente ese deudo le arrojó certero -como el cañón del Ché- su metralla de saliva al rostro fúnebre del horrible dictador, y derramó el desprecio de su saliva sobre su guerrera vacía, sobre su falsa banda presidencial, sobre su flácida espada que nunca sirvió para nada, sobre su gorra vacía. Ese escupitajo profundo, ese salivazo rotundo -que salió de las entrañas del pueblo deChile- despidió dignamente al tirano.

Gracias, desde la distancia te doy las gracias a ti, nieto de Carlos Prats, nieto de un general constitucionalista digno, por haber puesto las cosas en claro para nosotros y para las fuerzas armadas. En homenaje justo a tu gesto, que nos interpreta plenamente, esperamos -tus compatriotas del exilio- que los nuevos alumnos al regreso de su periplo en las academias norteamericanas volverán a ser verdaderos oficiales, democráticos, respetuosos de la vida y de la ley y comprometidos en defender a todos los chilenos tal como lo juran en sus academias e institutos.

Fernando Ruiz, Presidente del CMJ