Desde su detención en Londres fueron tres gobiernos, el británico, el español y el chileno los que urdieron una estrategia destinada a conseguir la libertad de Pinochet, impidiendo que llegase a sentarse en el banquillo de los acusados. Primera conclusión, su impunidad se consigue en el poder político y no en la administración de justicia. El caso Pinochet demostró que se ganaron en los tribunales las órdenes de detención, extradición e enjuiciamiento por terrorismo, genocidio y torturas. Ningún argumento de los abogados de Pinochet tuvo valor para frenar la extradición. Menos aún se consideró que el caso podía ser declarado nulo por venganza política. Todos los argumentos de la acusación particular y popular encabezadas por Joan Garcés y Manuel Murillo se ajustan a derecho. No hubo posibilidad de anular la orden dictada por Garzón y tramitada por el juez conservador Nicholas Evans en Londres. Si recordamos los momentos álgidos del proceso en la Camara de los Lores, las dos votaciones fueron precedidas de sendos informes donde se muestra la pertinencia de la justicia para juzgar crímenes de lesa humanidad y los asesinatos de ciudadanos españoles en Chile. Si Pinochet tampoco llega a ser condenado en Chile y se mantuvo impune ante la justicia internacional fue gracias a un blindaje político. Así se urdió la trama.
Una halo de luz se atisba en el horizonte. La decisión última de extraditar, en Gran Bretaña, permite al ministro del interior británico Straw decidir dejarla sin efecto por motivos humanitarios o de salud. Todo vuelve a la normalidad. Para cumplir este requisito, se hace necesario un informe médico que anule la orden del juez. Una decisión política. Pero el informe, debe ser solicitado por la parte del acusado. Pero en esta ocasión, no será encargado por los abogados de la defensa de Pinochet, lo ofrece desinteresadamente el ministro británico. Ademas el diagnostico no puede ser contrastado por otros médicos visitando al paciente, solo se tiene acceso a los resultados. Sin olvidar que los designados lo son a propuesta del ministro en cuestión. Todo esta atado y bien atado. De antemano se sabe el resultado. Sera incapacitarlo para el juicio y decretada su libertad. Era el camino para negar la extradición y dar la libertad complaciendo al gobierno chileno. Straw justifica su postura y los tiempos de la decisión: “En el momento que se pidió la extradición no había pruebas de que Pinochet estuviese incapacitado para ser sometido a juicio. Si eso continuaba así y no hubiese ningún impedimento lo hubiese extraditado”. Estaba claro, Pinochet se enfermó durante su estancia en Londres. Sin embargo, estas declaraciones debían ser avaladas por las autoridades chilenas y demostrar que Straw cumplía con una parte del pacto. Así, el ministro chileno Juan Gabriel Valdés, devuelve el favor y envía el siguiente mensaje, esta vez para calmar a los firmantes del acuerdo de la transición: “Si Pinochet se aleja de la vida política y si los exámenes médicos confirman lo que han dicho los británicos es muy probable que no tenga que afrontar juicios”. Pero si alguien albergase dudas, el sucesor en el cargo, José Miguel Insulza, hoy Secretario General de la OEA, y hombre fuerte en el gobierno de Lagos, mostraría su total rechazo a que Pinochet fuese juzgado en España o en cualquier lugar del mundo: “Yo defiendo al senador, no al ex-dictador” y por ende su inmunidad. No menos contundente son sus convicciones sobre un posible juicio al tirano. En este sentido no duda y responde: A)”¿Tiene sentido hacer un proceso seguramente de meses y años a una persona de 83 años con el solo objetivo de que se muera durante el proceso?”. Mientras, en España, Aznar y su ministro Abel Matutes bloquean las alegaciones contra los informes médicos y se unen a la estrategia para liberar al dictador. Los contra-informes médicos elaborados en España tras tres querellas contra el ministro Abel Matutes por indefensión a las victimas, delatan fraude, pero el 2 de marzo al tirano queda libre. En Chile, la detención de Pinochet en Londres, abre una nueva etapa, permite a la justicia abrir la veda para juzgar a Pinochet, pero nuevamente la trama política le permitirá salir impune. En conclusión, la justicia actuó cuando pudo y se la dejo libre. Ha sido desde el poder político donde se actuó para garantizar la infamia. Como señala Joan Garces, Pinochet muere prófugo de la justicia. Pero hay que matizar, gracias a quienes preparanos su fuga. Los responsables tienen nombres y apellidos, los arriba indicados, hay otros, están relatados en el caso Pinochet.
