Santiago.-Mientras el arzobispo de Santiago visitaba en su lecho de enfermo en el hospital militar al ex dictador Augusto Pinochet, el tribunal de alzada capitalino resolvía quitarle la inmunidad de ex Presidente de la República por su rol en la desaparición del sacerdote español Antonio Llidó Mengual en 1974. Según la resolución, existen elementos “autorizan a sospechar fundadamente que, con conocimiento de causa, (Augusto Pinochet) eludió intervenir a favor (del cura), estando en situación de hacerlo”.
La Corte de Apelaciones de Santiago resolvió finalmente desaforar al ex dictador ya que los elementos probatorios transmitidos por el juez especial Jorge Zepeda, permiten concluir que Pinochet sabía perfectamente de la situación en la que se encontraba el religioso, cuyo rastro se pierde en octubre de 1974, cuando fue detenido por agentes de la DINA.
“Ese no es un sacerdote…”
Uno de los testimonios más relevantes en el caso fue el que dio el obispo luterano Helmut Frenz quien compareció el 30 de junio de 2003 ante el Juez Jorge Zepeda. Su declaración recuerda cuando en diciembre de 1974 , en su calidad de copresidente del Comité de Cooperación para la Paz, se entrevistó con Pinochet para preguntarle por la ubicación de algunos detenidos desaparecidos y, al inquirirle por la situación de Antonio Llidó, el ex dictador respondió:
“Ese no es un sacerdote, es un marxista y a los marxistas hay que torturarles para que canten. La tortura es necesaria para extirpar el marxismo”.
Según Frenz, “ello me ha quedado grabado porque entre nosotros, los del Comité, hacíamos frecuente referencia a tan extraordinaria y asombrosa expresión, en la que lisa y llanamente el General daba a entender que conocía la situación que afectaba a Llidó y además aceptaba la tortura. Nos llamó la atención que Pinochet reaccionó de manera inmediata y directa a estos puntos, pues bien pudo haber dado una respuesta indirecta señalando, por ejemplo que haría entrega de los antecedentes a otros militares encargados del tema. Al terminar y como culminación a nuestra reunión, el General nos expresa algo que por su singularidad aún puedo recordar casi textualmente, pues nos dice los siguiente:
“Ese no es un sacerdote…”
Uno de los testimonios más relevantes en el caso fue el que dio el obispo luterano Helmut Frenz quien compareció el 30 de junio de 2003 ante el Juez Jorge Zepeda. Su declaración recuerda cuando en diciembre de 1974 , en su calidad de copresidente del Comité de Cooperación para la Paz, se entrevistó con Pinochet para preguntarle por la ubicación de algunos detenidos desaparecidos y, al inquirirle por la situación de Antonio Llidó, el ex dictador respondió:
“Ese no es un sacerdote, es un marxista y a los marxistas hay que torturarles para que canten. La tortura es necesaria para extirpar el marxismo”.
Según Frenz, “ello me ha quedado grabado porque entre nosotros, los del Comité, hacíamos frecuente referencia a tan extraordinaria y asombrosa expresión, en la que lisa y llanamente el General daba a entender que conocía la situación que afectaba a Llidó y además aceptaba la tortura. Nos llamó la atención que Pinochet reaccionó de manera inmediata y directa a estos puntos, pues bien pudo haber dado una respuesta indirecta señalando, por ejemplo que haría entrega de los antecedentes a otros militares encargados del tema. Al terminar y como culminación a nuestra reunión, el General nos expresa algo que por su singularidad aún puedo recordar casi textualmente, pues nos dice los siguiente:
‘Ustedes son sacerdotes y se pueden dar el lujo de ser misericordiosos. Pero yo que estoy a cargo de este país, que está contagiado con el bacilo del comunismo no me lo puedo dar porque para sanar de tal bacilo debemos también torturar.”
