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Agosto 18, 2026

Lo doy por hecho

Pongámosle que la Concertación sea víctima de su propio éxito(1) y que ese éxito – económico – no tenga parangón en toda la Historia de Chile. Pongámosle que sea más fascinante asistir al desarrollo económico de un país, que preservar el espacio físico dónde éste pretende desarrollarse.

Pongámosle que es necesario expropiar los derechos de los trabajadores que están resguardados con quórum calificado en la Constitución, con tal de no seguir asumiendo el costo de la actual legislación, que es la piedra de tope que tienen los empresarios, de tal forma que los inhibe de generar más empleo.
 
Pongámosle que el ejercicio de la democracia consista en masificar el acceso al crédito, en tener su propio autito, para tener la libertad de contaminar, de hacer tacos aún más espectaculares, que los que hicieron antaño los que tenían el privilegio de poseerlos.
 
Pongámosle que es miopía, por no decir torpeza, renunciar a “gestionar” los problemas inherentes al desarrollo económico, sobretodo porque los genuinos derechistas entrenados severamente en Chicago, a pesar de que han marcado a fuego en los empresarios su papel de agentes de desarrollo, no son capaces de ganar elecciones, ni menos tienen la capacidad de frenar las reacciones de quienes deben sacrificarse en aras de ese bendito desarrollo que solo traerá prosperidad al país.
 
Pongámosle todas las frases que no he puesto, pero de modo alguno, pídannos que aplaudamos, y por favor, no nos pidan que volvamos a votar por ustedes.
 
Vuelvan sus miradas hacia donde han puesto desde siempre sus oídos, ellos les aplauden, les aplauden aquellos que aún faltan por llegar en el jet de la globalización a compartir el poder con los actuales poderosos. Vistan sus finos trajes para recibirlos, convénzanlos que son uds. los indicados para gestionar los problemas que ellos mismos generarán con su inevitable irrupción, y claro, se me olvidaba, extiendan su gastado platillo.
 
A menudo la lógica, -que nada ha cambiado según entiendo- nos señala que los amigos de mis enemigos son mis enemigos. Y pudiera resultar que los enemigos (o los que no les son funcionales momentáneamente) de mis enemigos, sean finalmente en las próximas elecciones, nuestros “amigos”.
 
 
 

(1)Eugenio Tironi. LA IRRUPCIÓN DE LAS MASAS y el malestar de las elites. Cap.9