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Agosto 18, 2026

El poder x el poder

El cambio de régimen político que significó el triunfo de la opción No, debió ser puesto a punto, mediante otro plebiscito que incorporó la primera reforma a la Constitución del 80. Fue preparada consensualmente por una comisión integrada por “vencidos” y “vencedores”, ( los vencidos pinochetistas representados por el Sí y los vencedores opositores que repudiaron con el NO), fue plebiscitada y aceptada por una mayoría de casi el 100%.

Corto tiempo duró el delirio democrático que experimentó el pueblo que se sentía triunfador y que depositaba en sus lideres, toda la confianza que merecían por haberlos conducido al triunfo. El pueblo se la creyó, de manera que nada les costó a esos dirigentes, hacer votar positivamente a la “Gente” las reformas que ellos habían acordado con Pinochet.
 
El primer efecto, de ese acto que consistió en aceptar las reformas consensuadas mediante un 2º plebiscito, fue, legitimar la controvertida Constitución del 80. El camino estaba allanado, los “vencedores” volvieron a ser los vencidos y los “vencidos” devinieron en consecuencia en vencedores.
 
Existen otros efectos que se desprenden del texto modificado de la Constitución y que han desarrollado su plena expresión en estos interminables años de la llamada transición. La autodenominada clase política, que es la que tiene el protagonismo en estas materias tan trascendentales para el país, tiene además, como corolario a ese protagonismo, la irrenunciable responsabilidad sobre su participación en aquellos sucesos.
 
Las preguntas del caso. (Para todo espectador, grandes o chicos, políticos del SÍ y del NO):
 
¿Imaginó en aquel tiempo, después del triunfo del NO, que debían pasar 15 años más, para que se terminara con los senadores designados?
 
¿Se le pasó por la mente, que el dictador después de dejar el cargo de comandante en jefe del ejército, en gloria y majestad entraría al edificio del Congreso a tomar posesión del cargo de senador vitalicio, a dirigir a los senadores de la Derecha, blandiendo al aire las tarjetas con los votos del sector, poco antes que se le ocurriera providencialmente viajar a Londres?
 
¿ Acaso dudó en algún momento, que se iba a derogar la ley de auto-amnistía?¿ pensó que eso iba a ser posible solamente después de 16 años? ¿y creyó acaso, que teniendo mayoría en las 2 Cámaras, la propia Concertación iba a ponerse a pensar y no votar su derogación?
 
¿ Creyó sinceramente que iba a haber chipe libre para contaminar después de que los ciudadanos tomaran el control de la sociedad? ¿ pensó que los jefes de la CONAMA iban a ser contratados por las empresas contaminantes una vez que dejaran de ser empleados públicos?
 
¿Creyó que el saqueo que se hizo de las empresas estatales quedaría impune producto de una extraña ley consensuada que no permitía revisar en ciertas fechas los delitos comunes cometidos por la administración militar en ese campo?
 
¿Ahora poniéndose una mano en el pecho, creyó algún día que la Concertación estaría disponible para reformar la ley laboral en el sentido de “flexibilizarla”, dispuesta aún, a eliminar el “obstáculo” para los empresarios de cumplir con el pago de un salario mínimo?
 
¿Pensó de veras, que la incipiente prensa escrita del NO iba a ser ahogada financieramente y se le iba a dejar morir?
 
Y la última: ¿ Pensó que la administración política de la Concertación transformaría a Chile en un ejemplo a seguir para los ideólogos neoliberales?.
 
Hipótesis: Los negociadores del No negociaron mal. No pudieron, o no quisieron hacer uso del poder que habían ganado en las urnas. El no poder o el no querer, es lo relevante en este estudio que hay que hacer. Establecer certeza en este dilema planteado, es el punto crucial que necesita ser despejado.
 

Yo empezaría por confeccionar un breve cuestionario de 7 preguntas a todos aquellos que integraron esa comisión antes que olvidemos quienes la integraron como titulares o secretarios, o los confundamos como alcance de nombres con ciertos accionistas de sociedades anónimas o con algunos que ejercen la actividad de consultores u otros denominados lobbystas.