Según un sondeo de la revista Newsweek, si las elecciones se hubieran realizado hace una semana el 53 por ciento habría votado por los demócratas y un 39 por ciento por los republicanos. Pero además, la encuesta indicó que los temas con que Bush consiguió la reelección ya no tienen el mismo efecto en los electores. Y esos temas son la seguridad nacional y el combate al terrorismo, eslóganes a los que el presidente convirtió en la esencia de su gestión gubernamental cuando a raíz de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 se le ocurrió, o le sugirieron, que su elección podía ser algo más que la continuación del negocio familiar, según palabras del historiador británico Paul Johnson.
Algunos señalan que en las elecciones legislativas importan más las cuestiones locales, pero también las relativas a las fracasadas guerras bushistas han llegado a serlo. El número de soldados estadounidenses muertos en Irak ya supera los tres mil, el costo de esa guerra va por los 300 mil millones de dólares y aunque la Casa Blanca pretenda que todos los iraquíes son terroristas, no deja de impactar a la opinión pública de Estados Unidos saber que 650 mil personas han muerto desde que ese país fue invadido en 2003,según el estudio de la Universidad John Hopkins Bloomberg.
Distintas publicaciones y expertos electorales señalan que los demócratas obtendrían entre 25 y 30 escaños más en la Cámara de Representantes, les bastaría con 15 para recuperar la mayoría que perdieron a manos republicanas. Con 6 senadores más serían también mayoritarios en esa instancia, les dan de 4 a 6 en los sondeos. Y si todo esto se reproduce, como pareciera, en las gubernaturas y congresos estatales, se facilitaría la redistritación y con ello cambiarían las condiciones para las presidenciales del 2008,que no son elecciones directas sino que se eligen electores.
¿TORPEZAS?
Es imposible que el gobierno estadounidense y el partido republicano no hayan detectado lo que estaba pasando, lo supieron pero creyeron que la campaña del miedo seguiría surtiendo efectos. Así,el presidente salió desafiante a admitir que tenían cárceles secretas para los terroristas. Luego logró que la mayoría republicana aprobara una ley legalizando la tortura y, para no ser menos, el vicepresidente Richard Cheney defendió la práctica de la tortura, diciendo que se trataba de “técnicas” usadas en los interrogatorios.
Junto con intentar tomarle el pelo a la opinión pública nacional e internacional con eso de las “técnicas”, la propaganda electoral republicana y gubernamental recurrió a mostrar videos de Osama Ben Laden amenazando a Estados Unidos y de supuestos entrenamientos de terroristas.
La histeria que domina en las altas esferas estadounidenses alcanzó su climax cuando agentes de los servicios secretos llegaron al centro escolar McCarthy en Sacramento, Californa, y sacaron del aula a la adolescente Julia Wilson,de 14 años, para interrogarla porque en un foro de Internet para jóvenes se había opuesto a la guerra y la política de Bush. En la página había caricaturas y frases consideradas “amenazadoras”,como“apuñalemos a Bush”,que se le atribuyeron, la consideraron sospechosa, la interrogaron durante 15 minutos sin el conocimiento de sus padres, la hicieron llorar, la asustaron y se fueron.
Todo esto parece haber inducido a los estadounidenses a pensar y a entender que estaban perdiendo sus libertades y su seguridad, no por los terroristas, sino por todas las medidas gubernamentales puestas en práctica desde el 11 de septiembre de 2001.Y aunque con los demócratas no habrá mayor cambio,votar por ellos sería ponerle un alto a Bush y a los republicanos.
EN AMÉRICA LATINA
Las cosas tampoco le está resultando a la administración Bush en América Latina. En Brasil, después del rudo despertar que tuvo en las elecciones del 1 de octubre, el presidente Lula se bajó del pedestal y trabajó intensamente para ganar en la segunda vuelta electoral del domingo pasado. Derrotó por amplísimo margen a Geraldo Alckmin, de la democracia cristiana, corriente ideológica afin a los republicanos.Y a la administración Bush podría esperarle una derrota más grande todavía.
Esa podría producirse hoy en las elecciones presidenciales de Nicaragua, donde los sondeos dan como favorito al líder sandinista Daniel Ortega, que ocupó la primera magistratura al triunfo de la Revolución de 1979.Hay que recordar que el gobierno dirigido por el Frente Sandinista de Liberación Nacional fue objeto de la más abierta intervención política,económica y armada de Estados Unidos, primero a través de la administración de Ronald Reagan y luego la de George Bush padre.
Estados Unidos organizó, adiestró, apertrechó y mantuvo a los llamados “contra”, a través de los cuales inició una guerra de hecho contra Nicaragua para derrocar al sandinismo, que le había dado al país una institucionalidad democrática y plural. En 1984 se realizaron elecciones en las que Daniel Ortega fue elegido presidente, pero Reagan continuó la guerra. Los contras fueron financiados incluso con narcotráfico cuando el congreso estadounidense negó los fondos pedidos por la Casa Blanca.
