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Agosto 18, 2026

Hijos del internet

Muy a pesar de las dictaduras y los regímenes opresivos, las libertades de expresión y prensa tienen un gran aliado en el internet. Los crímenes del siglo XX muy posible se hubieran mitigado si hubiera existido este magnífico medio de comunicación. En Chile, el esfuerzo del periodismo democrático habría adelantado sus efectos si por la red se hubieran conocido más masiva y oportunamente los horrores de la Dictadura.

De esta forma, la movilización social se habría precipitado y el pueblo y sus organizaciones habrían tenido más injerencia en la solución política que, como se sabe, resultó en una larga transición colmada de cesiones, amarres e impunidades.
 
Los hijos de Pinochet, es decir quienes nacieron y crecieron en Dictadura, no pudieron hacer el relevo político ni en la Izquierda , ni en el centro. De esta forma, el protagonismo de los gobiernos de la Concertación como su representación parlamentaria se ha limitado a los viejos dirigentes y estilos, abjurando para ello de sus ideas y propósitos del pasado. Las llamadas cúpulas partidarias presentan la fatiga de los años, la obsolescencia de sus ideologías y esa terrible laxitud moral que deviene de tantos años en el poder y de connivencia con los llamados poderes fácticos.
 
Ni los políticos, ni los grandes medios de comunicación, muchas veces ni los propios maestros, fueron capaces de prever el estallido de los estudiantes secundarios, su enorme capacidad de convocatoria, ideas frescas y disciplina. Hijos del Internet, sacudidos ya de los traumas de sus padres y abuelos, la dirigencia pingüina ha dado un remezón a la política y alentado la esperanza de que, ahora sí que más temprano que tarde, está en condiciones de abrir al país a un cambio, a la edificación de un orden genuinamente democrático en que la política y la economía se orienten a satisfacer las demandas de un país harto de injusticias y derechos conculcados por el legado institucional de la Dictadura.
 
Sabemos que el internet todavía no es de consumo masivo. Sin embargo, estamos ciertos que a nivel de la juventud su demanda e influencia son crecientes, toda vez que los medios de la televisión abierta y la prensa tradicional pierden credibilidad, renuncian a su imperativo ético y sus contenidos se hacen superficiales y abyectos. Con todo, es evidente que los nuevos líderes tienen en la Red la posibilidad de informarse, abrirse a la banda ancha del mundo ignorado en los otros medios, al mismo tiempo que comunicarse y convocarse.
 
De esta forma es que los Hijos del Internet concluyen que su educación es mediocre y desigual y que viven bajo un estado de inequidades en que éste y todos los derechos están acotados o realmente coartados. Comprenden, además, que están regidos por leyes, instituciones y representantes políticos que, si bien en el pasado se enfrentaron radicalmente, hoy son parte de común denominador ideológico que se identifica con el post modernismo, el neoliberalismo económico y la democracia tutelada.
 
Los Hijos del Internet entienden, asimismo, que los computadores sirven hoy más que los fusiles y la prensa clandestina en su cometido libertario, aunque entienden que es en la calle, golpeando la puerta de los vetustos edificios públicos y llamando la atención de los chilenos adultos y desinformados donde van a conseguir sus propósitos y obligar al relevo que la política se merece.
 

Justamente, por lo que ya saben y prometen es que son reprimidos y la clase política los enfrenta con los cobardes y aviesos palos de la policía uniformada, los infiltra con soplones y delincuentes y, para colmo, les cancela sus matrículas por el “delito” de ocupar pacíficamente sus establecimientos. En un país en que nadie paga todavía por asaltar e incendiar La Moneda , ocupar las instituciones del Estado y subastar a precio vil las empresas de todos los chilenos.