Tal condición, le permite hacer declaraciones a la prensa, salir de compras a una librería, recibir ilustres visitas y sobre todo, le permite manejar con maestría suculentas cifras de dinero en bancos extranjeros, en cuyas cuentas es titular. Sin embargo, no tiene capacidad suficiente para ser imputable de responsabilidad penal, por aquellos miles de crímenes que cometió en su primera vida, salvando con éxito de campeón, innumerables acusaciones que invariablemente han ido a parar, al papelero que existe en los tribunales de Justicia.
Como yo no soy necio, puesto que leo con verdadera devoción a un clarividente (1) que sostiene que nunca ha habido un pacto secreto de la transición, supuse entonces, ya que tampoco soy muy listo, que la Concertación había sido incompetente y cobarde, ya que se había inhibido demasiado en las negociaciones tendientes a democratizar el país, había transado de acuerdo a lo que la Derecha – provista de una potente Constitución – tenía a bien conceder, vale decir a cambio de poco o nada.( lo que el propio ex-dictador hizo notar en una entrevista que leí hace años). Resultó al final, que tampoco era así, nuevamente me encontraba preso de un injustificable error de apreciación; la explicación correcta, del sentido y dirección que ha tomado este fenómeno que han bautizado con el término de “transición”, debía haberla buscado desde el principio, en el mundo de los fenómenos para-normales, había que buscar en los reveladores libros, que se guardaron en sótanos de viejas casonas o que quedaron capturados en algún subterráneo de un regimiento: Me refiero a valiosos estudios comparados sobre el comportamiento de los fantasmas y que el paso del tiempo los había dejado caprichosamente en el olvido.
Hoy en día, cuando la Concertación, en virtud del resultado de las últimas elecciones parlamentarias, tiene por fin, mayoría simple en las 2 Cámaras, de manera que puede perfectamente derogar o anular el decreto-ley de amnistía dictado por el propio Pinochet, paradójicamente no lo hace, dice que hay que pensarla muy bien, que hay que saber interpretar la Ley o tal vez hacerle algunas modificaciones, de perfeccionarla, ya que sería muy contraproducente encarcelar al propio genocida y a sus fieles criminales colaboradores, deshaciendo de una plumada, todo lo que trabajosamente se ha construido en estos difíciles años de transición.
Que nadie se llame a engaño. Cuando se dijo: JUSTICIA EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE, “se estaba enarbolando un emblema, que como todo emblema, comunica la intención u orientación de quien lo emite, y no equivale a una promesa literal. Nadie toma Coca-Cola con la ilusión de dar chispa a su vida, y nadie le exige este resultado al fabricante de esa bebida.” (2). De manera que nadie espere, que ahora que es posible hacer justicia se haga realmente, las condiciones han cambiado y hoy no es pertinente echarle pelos a la sopa con hechos que transcurrieron hace más de 30 años. Sepamos leer cuando se dice: CHILE : LA JUSTICIA YA VIENE, es un decir. Nada más.
Como buen monje que pretendo ser, he conseguido desenterrar informaciones fidedignas, a las que ya hice referencia; son estudios que nos dan luz sobre los misteriosos fantasmas y su entorno, llegando por fin, a la siguiente aproximación:
Es el momento de sacudirse los fantasmas, de sacar de sus inexpugnables madrigueras a los responsables de los delitos en contra de los derechos humanos y trasladarlos pertinentemente a la cárcel.
No sería prudente a estas alturas, que sea la Justicia de otros Estados, las que nos obliguen mediante presión, a hacer, lo que nosotros mismos, debíamos haber hecho, hace ya demasiado tiempo. En el mundo civilizado, no se comprende cabalmente que en nuestro país, los fantasmas sigan haciendo de las suyas. A menos, que sea aconsejable, seguir contando con el murmullo de esa alma en pena que arrastra sus virtuales cadenas.
NOTAS
(1) Eugenio Tironi. LA IRRUPCIÓN DE LAS MASAS
y el malestar de las elites. Pag. 172 “ Todo aquello es una necedad. La transición no ha sido el fruto de ningún pacto secreto entre dirigencias políticas. La transición –o lo que se llama como tal- ha sido más bien la obra silenciosa de millones de chilenos que, en sus actitudes, se decidieron a construir un espacio de convivencia después de décadas traumáticas de confrontación”.
(2) IDEM. Pag.212
