La Asamblea General de las Naciones Unidas se ha convertido en estos días en el campo de batalla en que se juega una cuestión crucial para América Latina: si va a ser una región independiente, soberana, integrada, que usará sus muchas riquezas para su progreso y el bienestar de sus habitantes, o si seguirá sometida a los intereses del mundo desarrollado. Lo que ha sucedido en torno a la elección de un representante latinoamericano entre los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad es grave para todos y en particular para este subcontinente.
Cada cierto tiempo el Consejo de Seguridad renueva a sus diez integrantes no permanentes, que representan a los cinco continentes. Pero este año, en lo que al representante latinoamericano se refiere, el asunto se ha convertido en un caso flagrante de intervención en los asuntos internos no sólo de uno de los países que postulan, Venezuela, sino de distintos países que en una forma u otra han sido presionados.
Ya es sabido que el principal enemigo del gobierno del presidente Hugo Chávez es la administración de George Bush y para que éste no se distraiga de las guerras calientes en que se ha metido en Afganistán e Irak, los aliados de siempre del imperio han tomado la estafeta en comunidad de intereses con la Casa Blanca. Y es así que el ex presidente del gobierno español José María Aznar se pasea por nuestros países dando directrices y movilizando tras sus objetivos a los sectores políticos que le son afines.
DE LA IDC…A LA IDC
La democracia cristiana ha sido la principal aliada política de Estados Unidos desde el término de la segunda guerra mundial. Cuando Alemania quedó dividida en los sectores Occidental y Oriental, el gobiermo de la primera fue ejercido por los demócrata cristianos y esa nación fue convertida en una vitrina del sistema capitalista para confrontarla con la Alemania Oriental, socialista, y el resto del campo socialista encabezado por la Unión Soviética. Pero también se invirtieron millones de dólares en la expansión de la democracia cristiana como fuerza política para contrarrestar a la Internacional Socialista cuyos partidos postulaban la social democracia o el socialismo democrático. La misma tarea se le asignó en América Latina a la democracia cristiana, agrupada luego en la Internacional Demócrata Cristiana,IDC,sobre todo después del triunfo de la Revolución Cubana.
Pero los partidos demócrata cristianos no tuvieron mayor desarrollo en nuestra región, salvo en Venezuela y Chile, donde fueron gobierno en la década de los 60.En Chile, aliados con la derecha propiciaron el golpe militar de 1973,y en Venezuela se alternaron con los social demócratas de Acción Democrática, ambos terminaron en el descrédito por corrupción.
Durante el conflicto que Estados Unidos creó en Centroamérica en los años 70 y 80 del siglo pasado, la Internacional Socialista apoyó a los movimientos de liberación y la Internacional Demócrata Cristiana, a través de su rama local la Organización Demócrata Cristiana de América, ODCA, estuvo con los regímenes militares, en la perspectiva de llegar al gobierno mediante juntas cívico-militares como la que instauró en El Salvador, que desató una sangrienta represión. En esos mismos años, el gobierno estadounidense, presidido por Ronald Reagan, lanzó su “cruzada por la democracia” y creó, en sociedad con la británica Margaret Thatcher, la Internacional Conservadora, cuyos dos primeros integrantes fueron el Partido Republicano estadounidense y el Conservador inglés. El entonces Primer Ministro sueco Olof Palme bautizó al conglomerado como la Internacional Negra.
Paralelamente, tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975,se inicia en España una transición política que en 1982 lleva al gobierno a Felipe González del Partido Socialista Obrero Español, PSOE. En 1996 éste es derrotado por el franquista José María Aznar del Partido Popular, al que lleva a formar parte de la Internacional Demócrata Cristiana y lo integra también al Partido Popular Europeo. Y para ampliar su radio de acción ,Aznar le quita luego a la parte ideológica del Partido Popular español las referencias al cristianismo y lo afilia a la Internacional Demócrata de Centro, IDC, destinada a reemplazar a la IDC cristiana. Lo ingresa también a la Unión Demócrata Internacional (Internacional Negra).
LA PRESION SOBRE MICHELLE BACHELET
La acción, el dinero y la gran cantidad de fundaciones e institutos que manejan estas Internacionales se ha descargado sobre América Latina para que impedir que el descontento provocado por el neoliberalismo y su política económica derive en movimientos populares fuertes que conduzcan a una verdadera democracia que afecte los intereses de Estados Unidos y su par, la Unión Europea. El presidente venezolano Hugo Chávez es el enemigo número uno, en la medida en que su proyecto está encaminado a fortalecer una integración realmente latinoamericana. En esa perspectiva, Aznar es en estos momentos el que lleva la batuta en representación de sus muchos socios gubernamentales y empresariales. Estuvo en Chile en los momentos más álgidos de la discusión en torno a quien apoyaría ese país en el Consejo de Seguridad. Aunque la decisión en materia internacional es atribución de la presidenta, el canciller demócrata cristiano filtró desde un comienzo la existencia de una discrepancia. Paralelamente la presidenta de la democracia cristiana, Soledad Alvear, derrotada por Bachelet en la pre-campaña por la nominación presidencial, hacía saber que su partido se oponía al voto por Venezuela, cabe recordar que Alvear, como canciller del presidente Lagos, emitió una declaración oficial responsabilizando al gobierno del presidente Chávez por el golpe, fallido finalmente, que montó la administración Bush en su contra.
Ya es sabido que el principal enemigo del gobierno del presidente Hugo Chávez es la administración de George Bush y para que éste no se distraiga de las guerras calientes en que se ha metido en Afganistán e Irak, los aliados de siempre del imperio han tomado la estafeta en comunidad de intereses con la Casa Blanca. Y es así que el ex presidente del gobierno español José María Aznar se pasea por nuestros países dando directrices y movilizando tras sus objetivos a los sectores políticos que le son afines.
DE LA IDC…A LA IDC
La democracia cristiana ha sido la principal aliada política de Estados Unidos desde el término de la segunda guerra mundial. Cuando Alemania quedó dividida en los sectores Occidental y Oriental, el gobiermo de la primera fue ejercido por los demócrata cristianos y esa nación fue convertida en una vitrina del sistema capitalista para confrontarla con la Alemania Oriental, socialista, y el resto del campo socialista encabezado por la Unión Soviética. Pero también se invirtieron millones de dólares en la expansión de la democracia cristiana como fuerza política para contrarrestar a la Internacional Socialista cuyos partidos postulaban la social democracia o el socialismo democrático. La misma tarea se le asignó en América Latina a la democracia cristiana, agrupada luego en la Internacional Demócrata Cristiana,IDC,sobre todo después del triunfo de la Revolución Cubana.
Pero los partidos demócrata cristianos no tuvieron mayor desarrollo en nuestra región, salvo en Venezuela y Chile, donde fueron gobierno en la década de los 60.En Chile, aliados con la derecha propiciaron el golpe militar de 1973,y en Venezuela se alternaron con los social demócratas de Acción Democrática, ambos terminaron en el descrédito por corrupción.
Durante el conflicto que Estados Unidos creó en Centroamérica en los años 70 y 80 del siglo pasado, la Internacional Socialista apoyó a los movimientos de liberación y la Internacional Demócrata Cristiana, a través de su rama local la Organización Demócrata Cristiana de América, ODCA, estuvo con los regímenes militares, en la perspectiva de llegar al gobierno mediante juntas cívico-militares como la que instauró en El Salvador, que desató una sangrienta represión. En esos mismos años, el gobierno estadounidense, presidido por Ronald Reagan, lanzó su “cruzada por la democracia” y creó, en sociedad con la británica Margaret Thatcher, la Internacional Conservadora, cuyos dos primeros integrantes fueron el Partido Republicano estadounidense y el Conservador inglés. El entonces Primer Ministro sueco Olof Palme bautizó al conglomerado como la Internacional Negra.
Paralelamente, tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975,se inicia en España una transición política que en 1982 lleva al gobierno a Felipe González del Partido Socialista Obrero Español, PSOE. En 1996 éste es derrotado por el franquista José María Aznar del Partido Popular, al que lleva a formar parte de la Internacional Demócrata Cristiana y lo integra también al Partido Popular Europeo. Y para ampliar su radio de acción ,Aznar le quita luego a la parte ideológica del Partido Popular español las referencias al cristianismo y lo afilia a la Internacional Demócrata de Centro, IDC, destinada a reemplazar a la IDC cristiana. Lo ingresa también a la Unión Demócrata Internacional (Internacional Negra).
LA PRESION SOBRE MICHELLE BACHELET
La acción, el dinero y la gran cantidad de fundaciones e institutos que manejan estas Internacionales se ha descargado sobre América Latina para que impedir que el descontento provocado por el neoliberalismo y su política económica derive en movimientos populares fuertes que conduzcan a una verdadera democracia que afecte los intereses de Estados Unidos y su par, la Unión Europea. El presidente venezolano Hugo Chávez es el enemigo número uno, en la medida en que su proyecto está encaminado a fortalecer una integración realmente latinoamericana. En esa perspectiva, Aznar es en estos momentos el que lleva la batuta en representación de sus muchos socios gubernamentales y empresariales. Estuvo en Chile en los momentos más álgidos de la discusión en torno a quien apoyaría ese país en el Consejo de Seguridad. Aunque la decisión en materia internacional es atribución de la presidenta, el canciller demócrata cristiano filtró desde un comienzo la existencia de una discrepancia. Paralelamente la presidenta de la democracia cristiana, Soledad Alvear, derrotada por Bachelet en la pre-campaña por la nominación presidencial, hacía saber que su partido se oponía al voto por Venezuela, cabe recordar que Alvear, como canciller del presidente Lagos, emitió una declaración oficial responsabilizando al gobierno del presidente Chávez por el golpe, fallido finalmente, que montó la administración Bush en su contra.
El esposo de Alvear es el actual presidente de la ODCA, entidad que se movilizó por toda la región para poner gobiernos en contra de la candidatura venezolana y, en el caso de Chile, lanzó una amenaza: si la Presidenta optaba por Venezuela, habría “un antes y un después” en la relación con el partido que encabeza su esposa. No está claro si la decisión de la Presidenta de abstenerse evitó una eventual ruptura de la coalición gobernante, porque la democracia cristiana no tiene alternativas. Hacia la izquierda no hay camino para ellos y la derecha, hacia donde Aznar les recomendó que se volvieran, no los necesita. Las presiones sobre otros países no han trascendido, pero lo de Chile fue público y es suficientemente ilustrativo.
