Para quienes se oponen al parlamentarismo por ir contra nuestras tradiciones y porque ya habría fracasado en su aplicación, algunas aclaraciones:
1.- En Chile jamás ha existido un régimen parlamentario de gobierno. Aquel que imperó después de la derrota de Balmaceda correspondió más bien a un régimen de asamblea, que no contemplaba los instrumentos básicos del voto de censura y el voto de confianza. Estos permiten la fiscalización del Gobierno por el Parlamento, asi como el aseguramiento del necesario apoyo de la mayoría parlamentaria a la fuerza gobernante para su permanencia como tal.
2.- Difícilmente podemos, entonces, dar por fracasado en nuestra experiencia histórica un régimen de gobierno al que no le hemos dado la oportunidad de nacer.
3.- Don Arturo Alessandri Palma, artífice de la Constitución de 1925, también se declaraba partidario del régimen parlamentario, pero sostenía que nuestro país aún no estaba preparado para su aplicación. Hay que considerar que el plebiscito con que se aprobó dicha Constitución fue el primer acto de soberanía popular mediante la aplicación del sufragio universal en nuestra historia republicana. Anteriormente, sólo se había utilizado el voto censitario. A estas alturas, sin embargo, sospecho que don Arturo no tendría reparos en su implementación.
4.- Por otra parte, las tradiciones -en este caso el presidencialismo- no tienen por qué inmovilizarnos ad aeternum e impedirnos el reemplazo de instituciones de origen espurio y que sólo generan división entre los chilenos, como es nuestra institucionalidad actual. Me parece que un muy buen ejemplo de la actitud que se ha de tener ante tradiciones negativas, está en la exitosa creación y puesta en funcionamiento de la reforma procesal penal, que instauró un régimen acusario, el que va contra
4 siglos de tradición inquisitiva, que no se condecía con las exigencias de un verdadero Estado de Derecho, el cual, tampoco se aviene con el presidencialismo extremo de la Constitución de 1980.
5.- En cuanto al título de Capitán General de la Época Colonial como antecedente de nuestra tradición autoritaria y presidencialista, habría que decir que el único de nuestros gobernantes que lo utilizó, fue el Dictador Pinochet, personaje que no creo que actualmente provoque las nostalgias de nadie. Por la demás, la adopción del parlamentarismo no eliminaría la institución del Jefe de Estado radicada en el Presidente de la República, quien concitaría así mayores consensos y unidad en la ciudadanía que en su actual doble calidad de Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, pasando a situarse, en cambio, por sobre el gobierno de turno, en manos de un primer ministro y su gabinete.
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