Cuentos de Roberto Araya Gallegos.
Al principio fue el gesto, después la palabra. La palabra induce al lenguaje, y el lenguaje a crear el mundo, a la posibilidad de combinarlas y crear nuevos mundos, y así sucesivamente.
Al principio fue el gesto, después la palabra. La palabra induce al lenguaje, y el lenguaje a crear el mundo, a la posibilidad de combinarlas y crear nuevos mundos, y así sucesivamente.
Epiménides, de Roberto Araya trata de esta proposición, priveligiada, cubierta de estilo, de lleno en las leyendas griegas, pero recreándolas entre la realidad y la ficción, en el deseo del hablante de reproducir minuciosamente el sonido, la imagen, la (s) persona(s).
“Entre las rocas, mirando el mar de mi naufragio, ella me contó que era tan nativa de Creta como ese Epiménides que encargado de una oveja llegó a una cueva donde durmió cincuenta y siete años causando asombro a su regreso. Vivió aún cien años más versificando, filosofando, profetizando, teniéndoselo por muy amado de los dioses y nutrido solamente por las ninfas. Declaraba categóricamente que todos los cretenses siempre mentían con lo que provocó confusión y dilemas “. ( de Epiménides ), vemos esta demostración entre realidad y ficción, introduciendo ahora la experiencia del sueño y el misterio.
En efecto, el libro de Roberto Araya contiene 25 relatos de esta sugerente contingencia, de este hábitat mediatizado por la impronta de una estrategia narrativa fresca y potente, que recorre el mundo de la relación personal, del mundo espejismo, de la posibilidad, de lo que pudiese ser, de lo surreal. Contiene , además, complicidades unipersonales, secretos de nosotros, que se revierten en la necesidad de expresarnos, en las cosas que queremos tirarnos, en el obsesivo quehacer para ocultarnos de la rutina.
En el texto Los Dos hombres está este retrato de lo que proponemos: “ Un día, el más triste de los hombres de su tiempo conoció al más feliz de sus contemporáneos. Conversaron:
– Soy ciego
–
“Entre las rocas, mirando el mar de mi naufragio, ella me contó que era tan nativa de Creta como ese Epiménides que encargado de una oveja llegó a una cueva donde durmió cincuenta y siete años causando asombro a su regreso. Vivió aún cien años más versificando, filosofando, profetizando, teniéndoselo por muy amado de los dioses y nutrido solamente por las ninfas. Declaraba categóricamente que todos los cretenses siempre mentían con lo que provocó confusión y dilemas “. ( de Epiménides ), vemos esta demostración entre realidad y ficción, introduciendo ahora la experiencia del sueño y el misterio.
En efecto, el libro de Roberto Araya contiene 25 relatos de esta sugerente contingencia, de este hábitat mediatizado por la impronta de una estrategia narrativa fresca y potente, que recorre el mundo de la relación personal, del mundo espejismo, de la posibilidad, de lo que pudiese ser, de lo surreal. Contiene , además, complicidades unipersonales, secretos de nosotros, que se revierten en la necesidad de expresarnos, en las cosas que queremos tirarnos, en el obsesivo quehacer para ocultarnos de la rutina.
En el texto Los Dos hombres está este retrato de lo que proponemos: “ Un día, el más triste de los hombres de su tiempo conoció al más feliz de sus contemporáneos. Conversaron:
– Soy ciego
–
Yo también “
Todos estos textos tienen su autocrítica. Se aprenden a escuchar, son como relatos hablados, seductores a un medio cultural, a un nuevo mundo que representa la nueva mirada, las inquietantes sensaciones, y sobretodo la conquista.
Epiménides son textos de búsqueda, son textos que se abalanzan ante cualquier presencia engañosa, duditativa, de lejanía. Son textos de cercanías, de silencios y ambigüedades, son textos que aniquilan la nada y nos lleva y nos orienta hacia nuestros ancestros, hacia el mundo latino y sus caras, hacia la imaginación, rodeado de una exquisita prosa, amena, literaria, que desfiguran los reflejos y que nos invita a una conducta futura, la literatura.
Epiménides son textos de búsqueda, son textos que se abalanzan ante cualquier presencia engañosa, duditativa, de lejanía. Son textos de cercanías, de silencios y ambigüedades, son textos que aniquilan la nada y nos lleva y nos orienta hacia nuestros ancestros, hacia el mundo latino y sus caras, hacia la imaginación, rodeado de una exquisita prosa, amena, literaria, que desfiguran los reflejos y que nos invita a una conducta futura, la literatura.
Mauricio Barrientos es escritor y poeta
