El término populismo es ya una palabra comodín en el nivel internacional. Se usa en India, Sudáfrica, Nueva Zelanda. Se impuso como la antítesis de hacer las cosas bien para regenerar el sistema económico. En la mayor parte de las veces, quiénes la usan intentan describir acciones o pensamientos de un político, o la política de una entidad corporativa. Todo orientado a promover o materializar el bien común. El punto orgánico es el objetivo de obtener una recompensa de apoyo a ese político o a esa entidad corporativa. Nada es gratuito o sin retorno. Si el capitalismo no es altruista, el político que lo sustenta no podría serlo. El sistema se sostiene en base a la desigualdad, dicho esto sin ponerse en trinchera alguna .Es un dato.
Populismo es también lo que en inglés se llama “buzz word”. Es decir, una palabra que produce sonido, usada para impresionar al neófito, que se queda en el ruido que provoca, y se engancha bien con el vocabulario político propagandístico.
Al abordar someramente el papel del populismo en la política, y en su manifestación más palpable, aparece como una fase o un rasgo de degradación del Estado Liberal. El populismo se observa así cuando ese “pacto” de equilibrios necesarios del Estado Liberal en sus tres núcleos fundamentales – el moral, el político y el económico- se tensa al límite o se rompe.
Esto se podía producir, cuando esas leyes explicadas con claridad por J. Schumpeter y T.Parsons, -que no son inmutables- de interacción entre economía y política en el sistema social, no pueden cumplirse. Una de esas leyes reside en el ámbito de la eficiencia y la eficacia de los circuitos del poder político que dan sustentación (legitimidad del poder) a la demanda de la economía.
Aún contemplando las diferencias de acceso a los recursos que genera el sistema de acumulación y reproducción capitalista, en las coordenadas del estado liberal que lo sustenta políticamente, la justicia social es un eje, por lo tanto la colectividad que debe cumplir metas consensuadas que legitiman el poder, no puede fracturarse en su cohesión interna.
La prolongada sustentación política sometida a constantes tensiones, del sistema económico liberal encarnada por las sociedades en los EEUU y en Europa Occidental, es un ejemplo. En las periferias que adoptan el sistema político europeo- estadounidense, esas tensiones son aún mayores y colocan al sistema de relaciones en situaciones límite de ruptura. “El país está a punto de estallar”, como lo planteó desde su punto de vista el Senador Pablo Longueira. “Chile es el “modelo” a seguir en la región”, fue el planteamiento del diputado argentino Mauricio Macri en una entrevista en la televisión argentina hace un mes.
A partir del ajuste de las economías en los años 80, populismo es un término que ha recobrado vigencia por el campo que abre hacia posiciones más radicales y de disidencia abierta frente al sistema. Este ajuste como se ha comprobado, le provocó un golpe duro al núcleo moral y político del sistema político liberal, porque desmanteló al mismo tiempo –con las privatizaciones- la parte del estado orientada al bienestar social.
Como este ajuste económico que funciona como una “política rodante”, produce inequidad, pobreza y marginalidad social, en forma incremental. D allí que el tejido social del estado liberal se descompone hasta un punto en que se pueden fomentar con facilidad las ideas antisistémicas.
De hecho, a partir de los años 80, con el desmantelamiento del estado de bienestar, las sociedades capitalistas desarrolladas son más inestables y conflictivas. En las sociedades menos desarrolladas, el ajuste económico de los 80 provoca un aumento significativo de la pobreza y la devastación social.
El profesor Steve Ropp, en un trabajo para el Pentágono (ver WWW. SSI.2005) señalaba que el populismo se nutre del descontento de las poblaciones en condiciones desmejoradas, o de pobreza. En este ámbito existe la proclividad en las poblaciones a escuchar el lenguaje de teorías más subversivas – léase marxismo, anarquismo- que pueden contribuir a la insurgencia.
El populismo en este sentido, es la antesala a formas discursivas más agresivas respecto al sistema. Por eso la insistencia por parte una legión voluminosa de divulgadores políticos y económicos repartidos en puntos clave en la región, en atacar las plataformas políticas de Lula en sus inicios, de Nestor Kirchner, Evo Morales y sobretodo de Hugo Chávez.
En el último proceso eleccionario en Venezuela en el que venció Chávez, debido al alto nivel de abstención, las interpretaciones de los opositores a Chávez, se concentraron en una derrota del populismo. Toda la corriente anti Kirchner que existe en el Cono Sur, incluyendo la de Chile, esgrime como argumento el populismo del Presidente argentino a la hora de apuntar a sus errores. La protección de los intereses argentinos para justificar la reducción de las exportaciones de gas, es vista como una medida populista.
Las dificultades por las que atraviesa Evo Morales en la constituyente, produce una oportunidad de centrar el análisis en la falla populista. En las críticas al Gobierno de Michelle Bachelet, la liga de fundamentalistas contra el populismo, pone el acento en las desviaciones populistas.
De allí que se aparezcan ex jefes de Estado como Fernando Enrique Cardoso, (FHC) criticando a Lula ya no solo de populista sino de usar también la corrupción, que el mismo criticó. No hay ni ingenuidad ni “descompresión” académica en FHC. Es parte del diseño no reconocer la crisis por la que atraviesa el estado liberal –sobretodo en la región -que ha concentrado su núcleo moral en las tasas de crecimiento y la inversión extranjera.
Muy poco o nada, del uso del término populismo que ejercitan esta nueva textura de fundamentalistas, incita ha hacerlos pensar que el populismo es una construcción propia de un estado liberal en descomposición. Como que el reconocimiento de esta descomposición les significara una especie de harakiri político. Y, allí reside la falla fundamental. Porque los actuales líderes de un liberalismo que no es ni neo, y aún menos que eso, en el fondo no confían en el sistema que suponen sustentar.
