Primero, es divertido escuchar a los testigos presénciales de sus fechorías describirlo: un engendro de oveja y lobo, de zorro y avestruz, de huiña y chuncho, en fin. Luego, deviene el terror paralizante o el detonador que necesitan algunos idealistas furtivos para ir en su caza y nunca volver con él encerrado en una jaula.
Conozco unos tipos que han descifrado el misterio. Ellos dicen – sin afirmar o negar que se trata del chupacabras propiamente tal, ya que está abierta la posibilidad, que se trate de cualquier otro depredador que ya los biólogos han clasificado hace mucho rato -, que las numerosas víctimas cruelmente sacrificadas, han padecido esos ataques, exclusivamente porque no se hallaban resguardados del depredador. Así es, porque en todos los casos estudiados, la puerta se encontraba inexplicablemente abierta.
A Camilo Escalona, le pasó lo mismo que a esos cazadores furtivos que partieron premunidos de una vistosa jaula, y que al final, el chupasangre terminó por encerrarlo a él, en la jaula de sus palabras.
Es la puerta de entrada la que hay que cerrar, es esa puerta la que quedó para siempre abierta, cuando el actual millonario ex-dictador Pinochet hizo tiras el Código de trabajo e implementó el “plan laboral” que comprendía una nueva normativa de facto. Hay un famoso artículo cuyo número y letra ya olvidé, en que la puerta al abuso patronal quedó definitivamente abierta. Esa norma, admite dentro de las causales de término del contrato de trabajo (causales de despido del trabajador) la de “necesidades de la empresa”.
Cabe señalar, que el juego timorato de los “ingenieros políticos” de la Concertación, jamás lograron o quisieron reformar ese artículo infamante, sus piruetas de consenso quedaron allí, como un texto de enseñanza de lo que no hay que hacer en política o de una sucia guía del engaño.
No es necesario redefinir la palabra empresa, no es necesario simulacros de leyes. Lo que hay que hacer, es modificar la norma, volver a contar con un Código del Trabajo decente. Esta tarea pendiente, es un imperativo, es el pueblo de Chile el que ha plasmado ese mandato en las urnas. Está bueno ya, es necesario rayar la cancha, sobre todo ahora que se cuenta por primera vez, con mayoría en las 2 Cámaras.
Para otra oportunidad, hablaré de la aparente inofensiva parejita de palabras que dice: “flexibilización laboral”. Al parecer, el insaciable chupasangre las quiere todas.
René Dintrans
